Llevamos unas semanas en las que hemos sufrido un empacho, por desgracia sólo informativo, de cifras milmillonarias mareantes, primero con la FED anunciando que compra 600.000.000.000 de $ de bonos y reinvierte otros 300.000.000.000 y luego con las cifras del rescate irlandés por 85.000.000.000 de € a la vez que se especulaba con un coste de 446.000.000.000 de € que supondría un hipotético rescate a España. Personalmente no soy capaz de imaginarme tales cantidades, como me pasa con las distancia del universo o con su propia historia, que parece ser es de 13.700.000.000 de años, por eso me pareció de gran utilidad la idea del gran Carl Sagan que adaptó la edad del Universo a un año terrestre y así nos hizo entender que los humanos aparecimos aproximadamente a las 22.30 del día 31 de diciembre, descubrimos la escritura a las 23.59.51 y Europa descubrió América a las 23.59.59. Y si saber esto me hace sentirme insignificante ante la enormidad del Cosmos, comparar las decenas de miles de millones de euros de los que tan alegremente se habla con el sueldo medio español de 21.500 euros brutos anuales me descoloca y empiezo a sentir un cierto hartazgo de las cifras macroeconómicas de esta crisis y echo de menos más acción política. Y no, no me refiero a ideologías sino a actuaciones prácticas de los que están arriba para mejorar la situación global.

Es muy triste aunque sea certero lo que dice Guillermo de la Dehesa refiriéndose a España

Los tres mayores gastos del presupuesto consolidado de las administraciones públicas son el coste de la deuda, el del desempleo y el de las pensiones contributivas y no contributivas. De ahí que el efecto contractivo señalado por el Fondo Monetario Internacional podría ser menor si se despeja cuanto antes el problema fiscal futuro de las pensiones y de la sanidad, lo que daría una mayor confianza general y un mayor incentivo a familias y empresas para consumir e invertir ahora, y a las entidades crediticias para deshacerse de sus activos morosos y fallidos. Además, se enviaría un claro mensaje a los mercados de que se hacen y profundizan las reformas estructurales anunciadas, reduciéndose así el coste del servicio de la deuda.

Es decir, se da por hecho que hay que reducir el gasto público –y especialmente el social- para salir de ésta. La pena es que si se nos hubiera hecho caso a algunos y no se hubiera gastado tan mal el dinero de todos -especialmente en 2009- quizás tendríamos otra alternativa que recibir menos del estado y aportar más vía impuestos. Pero me niego a aceptar que no haya algo más a hacer.

Si hacemos una comparación entre el mapa de la deuda del 2º trimestre de 2007 con el del 2º trimestre 2010 en cuanto a la distribución de los emisores a nivel internacional los resultados son clarificadores: el sector público en los países industrializados absorbe el 70 % del total (43 % antes), las empresas un 6 % (en lugar de un 11 %), bancos un 10 % (fuerte desplome desde el 31 %) y economías emergentes un 12 % (10 %). Es decir, la deuda bancaria y empresarial ha pasado a ser de todos, la universalización de las deudas de unos pocos a todos es indudable. Y eliminar deuda es importante pero la clave pasa por la creación del empleo, que a su vez originará paz social, mayor consumo y mayores ingresos al estado. El camino no es fácil pero este estudio norteamericano demuestra que la mayor creación de empleo se da en las empresas más jóvenes, las de reciente creación, lo que significa que la facilidad –normativa y crediticia- para el nacimiento de nuevas pymes es la mejor solución contra el paro, quizás deberíamos orientar hacia esa labor el dinero que aún tenemos:


Y mimar las que ya existen, entre otras cosas eliminando la morosidad de las administraciones públicas, el abuso de las grandes empresas de su capacidad para renegociar pagos exigiendo a la vez premura a los proveedores, y facilitando los trámites burocráticos. Estamos ante un exceso de política monetaria cuando la labor política de nuestros gestores públicos es más importante que nunca. De hecho, de la desconfianza hacia la deuda española se han buscado como responsables en primavera a “los anglosajones” que querían hundir al €, ahora a Alemania porque quiere debilitarlo, en medio a Rusia por no querer comprar nuestra deuda sin olvidar a “los mercados” (especuladores bajistas, los hedge funds, los CDS…), a las agencias de rating… incluso se llegó a decir que se atacaba a Grecia, Portugal y España porque tenían gobiernos socialistas (Irlanda debe ser la excepción que confirma la regla). Por culpables que no quede, y estoy de acuerdo en que desde luego hay muy pocos inocentes de esta situación pero no podemos olvidar que Solbes a finales de 2008 declaró textualmente “ya no queda dinero para planes anti-crisis”. A estas alturas las políticas económicas de todos los países de la €zona son muy similares, no hay diferencias entre partidos gobernantes de distintas ideologías pero ese no era el caso en 2009 ni siquiera dentro de un mismo partido y de hecho la ministra Salgado obvió lo dicho por Solbes y disparó el déficit presupuestario en 2009 a unos niveles peligrosísimos. En mayo de 2010 esa misma persona decidió que había que recortar el gasto público de forma radical pero ya era tarde, cuando saltó la bomba griega los inversores extranjeros inmediatamente se fijaron en los países con mayor déficit público: y España era el tercero tras Grecia e Irlanda. Si se hubieran controlado las enormes diferencias entre ingresos y gastos en 2009 nuestras cifras no hubieran sido de las peores de Europa porque nuestra deuda pública era (y aún es a pesar de su espectacular crecimiento) de las más bajas:

Y es posible que a día de hoy estaríamos hablando de ataques a Bélgica (un país pequeño como Irlanda, con tanta deuda como Portugal y además con un vacío de poder político desde hace meses) y probablemente del riesgo que podría tener para la supervivencia del € el que Italia (al que las agencias de rating le consideran incluso a día de hoy menos de fiar que España) pudiera solicitar un rescate. Sin embargo, estamos en España con el miedo en el cuerpo aunque lo cierto es que hasta Abril tenemos un calendario de emisiones de deuda asequible

En cuanto a las bolsas, hay un factor que ya comenté el martes que hay que tener en cuenta este mes, el cierre trimestral y anual de fondos, compañías de seguros, bancos….hay mucho dinero que se juega ahí, que incluso puede llevar a problemas de solvencia en muchas compañías y que supondría una resta de liquidez muy grande por provisiones si es muy diferente al del cierre del trimestre pasado…va a haber muchísimo interés político en que diciembre sea un mes alcista en bolsa y bajista en la rentabilidad de los bonos periféricos, muchísimo, creo que eso puede influir –ya lo está haciendo- en la evolución de los mercados las próximas semanas. Lo más lógico a corto plazo es que el SP500 intente marcar nuevos máximos anuales (Alemania lo hizo ayer) ya que su tendencia es alcista mientras el Ibex haga lo propio con los 10 mil, que ahora son resistencia. Y aparte de la bolsa, mi consejo es que ahora más que nunca las inversiones que se hagan sean en productos líquidos, que puedan convertirse en dinero en poco tiempo porque si a nivel de estados ya se empieza a hablar de reestructurar deuda, cuando ya se habla abiertamente de cómo gestionar quiebras soberanas en 2013, cuando el índice Itraxx que mide el riesgo soberano en Europa del Oeste ha tocado máximos históricos hace 3 días, si de hecho Grecia ha solicitado ampliar el crédito de emergencia de 3 años a 9, imaginad los problemas –especialmente de alargamiento de plazos- que puede haber con preferentes, subordinadas, cédulas hipotecarias, emisiones de renta fija privada etc. Si ¡Hasta se prorroga un crédito puente!

Algunas opiniones.

Algunos datos.