Una o dos veces al mes, poco después de la medianoche, los sonidos de los escáneres del supermercado Walmart de algún remoto lugar de los EUA comienzan a sonar. No son las únicas, en tiendas de alimentos de todo el país, las cajas registradoras empiezan una frenética actividad minutos después de que el dinero con que el gobierno asiste a las familias más pobres es depositado en sus cuentas. Gente que ha estado racionando cosas básicas como la leche, la carne picada y el papel higiénico puede finalmente llenar sus estanterías de nuevo. Son miles de personas que llevan haciendo la compra desde las 11 de la noche pero no pasan por caja hasta pasadas las 12, que es la hora a la que el gobierno ingresa el dinero de la ayuda social en sus cuentas. No es una situación atípica, 1 de cada 7 personas vive en la pobreza y más de 41 millones de habitantes reciben cupones alimenticios, comparados con los 35 millones del año pasado. Sin contar las pensiones del servicio de bienestar social conocido como Social Security, una de cada seis personas recibe alguna forma de asistencia del gobierno en Estados Unidos, incluidos cupones alimenticios, seguro médico y seguro de desempleo.

Las tiendas ya saben que en los días previos a los pagos del gobierno, generalmente el 1 y el 15 de cada mes, la actividad disminuye y que en cuanto se deposita ese dinero, hay un frenesí de compras. Walmart, Kroger, Kmart y otras cadenas de tiendas reciben más leche y otros productos básicos al principio del mes. En los días previos a los pagos, cuando la gente ya no tiene dinero, tienden a exhibir paquetes más pequeños y baratos. Walmart está trabajando con algunos abastecedores para que le entreguen productos en envases pequeños, que puedan vender por menos de un dólar, para evitar que la gente acuda a los negocios en los que todo se vende a 99 centavos. «Eso es normal ahora», y según Richard Hastings, especialista en hábitos del consumidor de la firma Global Hunter Securities, aludiendo a los negocios que ofrecen cantidades pequeñas de un artículo. «Es algo que va a durar años». “No es común que a esta altura de la etapa de recuperación haya tanta gente que dependa de estos beneficios”, opina David Rosenberg, economista de la firma de inversiones Gluskin Sheff. Sin embargo, según los informes del Buró Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER), cuyos análisis son ampliamente respetados por su reconocido prestigio,, desde 1854 los EUA han experimentado 64 recesiones «oficiales» y la última, que se inició oficialmente en diciembre del 2007, acabó en Junio de 2009.

Si bien el consenso económico dice que una recesión se da por dos caídas consecutivas del PIB trimestral, el NBER no se guía sólo por ese indicador sino que toma en cuenta los datos sobre empleo, el ingreso personal real, las ventas mayoristas y la producción industrial. El comportamiento de estos indicadores llevó al NBER a “oficializar” la recesión hace ahora 3 años y a finalizarla al año y medio, si bien la comunicación de estas fechas fue bastante tiempo después. No es algo raro, desde 1871, Estados Unidos ha estado en recesión el 29,8 % del tiempo. De hecho, este siglo lo empezamos con crisis, la que finalizó, siempre según el NBER, en octubre de 2001. Afortunadamente las condiciones económicas han mejorado gradualmente durante este período de tiempo:

Sin embargo, con 18 meses de duración, la última recesión ha sido la más larga desde los 43 meses de la Gran Depresión (agosto 1929-marzo 1933). Y, como pasó entonces, los efectos de la crisis es evidente que permanecen durante mucho más tiempo del que dictan los informes oficiales. Esto ensombrece aún más la situación en España, cuando aún no podemos decir que la recesión acabó vemos que en la primera economía del mundo ni con crecimientos del PIB se dejan de notar sus efectos. Y es que ésta no es una crisis normal, ni a nivel global ni a nivel nacional. Los gobiernos en 2009 decidieron aumentar la deuda para crear empleo y fallaron, especialmente en España y los EUA. Como claramente se ve en este gráfico de la primera potencia mundial el gasto público (azul) aumenta sin pausa mientras los ingresos primero empeoran y luego mejoran pero poco, lo que mantiene el déficit en niveles peligrosísimos

Y en España la deuda pública aumenta y la privada se mantiene. A principios de 2008, la deuda vinculada al crédito al promotor, que financiaba directamente la construcción de promociones, ascendía a 320.000 millones de euros. Dos años después, y tras más de un centenar de procesos de refinanciación, la cifra sigue apenas inalterable. La principal razón: la acumulación de intereses. “Estos 320.000 millones se mantienen prácticamente igual ya que, aunque se han entregado viviendas, el resto del crédito genera unos intereses que vuelven al mismo montante”, explica Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea.

Cuando intento ser optimista recuerdo el artículo que publiqué hace año y medio por qué esta crisis va para largo y las 3 principales razones que di para el título fueron:

La primera sigue siendo vigente –y no puedo entender cómo es posible- a nivel mundial, la segunda parece haberse frenado pero en tasas que al menos en España son inasumibles y la tercera…bueno, eso ya lo dejo a juicio del lector. Eso sí, dejando a un lado cargos políticos recuerdo que las autoridades económicas que más nos afectan: Bernanke, Trichet, MAFO… son los mismos que no evitaron la crisis financiera, que la negaron, que la minimizaron, que alabaron una y otra vez la fortaleza del sistema bancario…y que llevan años aplaudiendo que los recursos públicos arreglen lo que según ellos estaba bien supervisado. Voy a acabar el artículo como lo acabé hace más de dos años

Sin exigir responsabilidades monetarias, políticas e incluso penales si llega el caso, considero que no se resolverá la falta de confianza en el sistema.