El otro día, a raíz de la publicación de los «stress test» de los bancos españoles, pude leer un comentario con esta clásica lección de «management»:

Un hombre se mete en la ducha justo cuando su mujer termina y en ese momento suena el timbre de la puerta

La mujer, rápidamente se pone la toalla y baja las escaleras

Cuando abre la puerta, se encuentra a Roberto, el vecino de al lado

Antes de que ella pueda abrir la boca, Roberto le dice «Te doy 800€ por esa toalla»

Trás pensárselo un momento, la mujer deja caer la toalla y permanece desnuda en frente de Roberto, después de unos segundos, Roberto le da los 800€ y se va.

La mujer rocoge la toalla y sube las escaleras

Cuando vuelve al baño, su marido le pregunta ¿Quién era?

Y ella responde «Era Roberto, el vecino de al lado»

«Genial», responde el marido «¿Te comentó algo acerca de los 800€ que me debe?»

Moraleja:

Si usted comparte información crítica relativa al crédito y el riesgo con sus accionistas o socios, con el tiempo, puede estar en condiciones de prevenir y evitar la exposición.

Y no sólo eso, ahora las parejas además de tener transparencia en sus cuentas han de pasar un «Stress test», veamos que nos contaba el otro día Ignacio del Río

Están de plena actualidad. Sirven para determinar la estabilidad, la robustez, la resistencia, que tiene un sistema o una entidad. La capacidad para afrontar dificultades. En poco tiempo, hasta los matrimonios se preguntaran: “oye cariño, como ha salido nuestro stress testing este trimestre”.

¿Y en qué consisten los stress test?. Los tenemos de mucho tipo y dependen del sector en el que estemos trabajando, por ejemplo podría someter al servidor de esta web a un «stress test» simulando que de repente 10.000 personas a la vez quieren acceder a ella y ver así como respondería, comprobar su sobrecarga así como cuáles son los cuellos de botella que tiene (Memoria, CPU, Disco duro, etc). Esto me serviría para prepararme ante situaciones anómalas de visitas (como que a España la echen del Euro) ya que a fin de cuentas la mayoría de los imprevistos son más que previsibles.

Y como diría «Mayra Gomez Kemp», «hasta aquí puedo leer» porque francamente no tengo ni idea de cómo se hacen a la banca, así que para ello tiro de nuestros colegas de Invertia: ¿Cómo funcionan los test de estrés de los bancos?, ¿son fiables?.

El “stress test” o “ test de estrés”, se puede definir como una técnica de simulación utilizada en las carteras de activos y pasivos para determinar sus reacciones ante diferentes situaciones financieras. Dichas pruebas constituyen un método útil para determinar cómo le irá a una cartera durante un período de crisis financiera. Con el stress test se va a realizar un análisis de la capacidad de adaptación de las entidades financieras ante el planteamiento de dos escenarios macroeconómicos supuestos, uno de referencia y otro escenario más adverso o negativo. En la práctica, se trata de un nuevo modelo de control establecido sobre el sistema bancario,consistente en una serie de análisis realizados bajo diversos supuestos negativos sobre las cuentas de las entidades bancarias para conocer su grado de solvencia y poder en consecuen

Las cifras resultantes de los test arrojan resultados sobre los siguientes aspectos:

Las potenciales pérdidas de crédito , valores y carteras de inversión, incluidos los compromisos fuera de balance y pasivos contingentes y las exposiciones , y Los recursos disponibles para absorber las pérdidas potenciales, incluyendo los ingresos netos antes de la disposición y provisión para pérdidas en préstamos y arrendamiento.

Existen tres tipos de pruebas a la hora de realizar los test que miden los siguientes aspectos:

Tipo 1: la vulnerabilidad de una cartera de activos ante la aparición de una situación extrema de carácter histórico. Reproducen como reacciona dicha cartera ante situaciones que en el pasado fueron devastadoras.

Tipo 2: la correlación existente entre la variación del valor de una cartera de activos y una variable concreta un factor dado.

Tipo 3: La correlación existente entre una cartera de activos y las distintas variables macroeconómicas externas utilizando para ello rectas de regresión que traten de establecer una estimación de la evolución de su valor ante variaciones de precio del petroleo, tipos de interes o tipos de cambio.

El «stress test» trata de responder a preguntas como las siguientes:

¿Qué ocurre si los mercados de valores caen un determinado porcentaje este año?

¿Qué pasa si las tasas de interés suben por lo menos x tanto%?

¿Qué sucede si dispara el precio del petróleo?

Hay quienes dudan de la fiabilidad de estas pruebas

En resumen, la negativa a publicar en su momento los stress test europeos, la ocultación, en principio, del riesgo soberano que acumulan los grandes bancos y la engañosa experiencia de este tipo de pruebas en Estados Unidos, cuyas instituciones –salvo algunas excepciones– son más fiables que las europeas, llevan a concluir que las pruebas de solvencia serán una farsa o, como mínimo, aportarán a la opinión pública una imagen distorsionada e inflada acerca del verdadero grado de solidez de los grandes bancos europeos. La única cuestión pendiente es… ¿por cuánto tiempo?

y algunos que los ven incompletos.

Quizá quien haya explicado de manera más sucinta cómo se ha de construir todo este estudio haya sido el Financial Times (…) identifica hasta cinco elementos sustantivos para determinar su validez. Uno, alcance suficiente de modo tal que incluya las Cajas en España o los Landesbank en Alemania, integrantes más vulnerables y, por tanto, susceptibles de causar mayor peligro al conjunto de la banca mundial; dos, establecimiento verdadero del peor escenario macroeconómico, sin que se contemporice sobre la recuperación o los niveles de mora; tres, realismo en la valoración de los activos de balance, tanto por lo que respecta a las adjudicaciones inmobiliarias como por lo que hace referencia a la deuda soberana de los países periféricos, por poner sólo dos ejemplos; cuatro, fijación de un árbitro que ponga las normas, que a juicio del rotativo británico debería ser el BCE como agente y juez unificador (no en vano conoce de primera mano las verdaderas necesidades de financiación de cada firma europea); cinco y último, fijación de un mecanismo de auxilio para aquellas sociedades financieras que no pasen el corte ya que, de lo contrario, siempre quedará la sospecha sobre el grado de manipulación de los resultados finalmente publicados y el rigor de los mismos (inyecciones de capital, banco malo o lo que finalmente se determine).

Lo cierto es que de nada nos servirían estos test si no se hacen bien y sólo se realizan a aquellos bancos que sabemos les van a pasar. Es como ir al médico y decirle que no nos mire el hígado porque le damos mucho al alcohol. Vaya revisión…