Eso es lo que he soñado esta noche, que un amigo de mi concuñado que trabaja en una chocolatería en Bruselas había hecho una entrega de Gofres en una vicesubsecretaría del anexo de la comisión Europea y lo había oído entre pasillos, así que me mandó un SMS en francés, que gracias a Google yo pude traducir y contenía esta exclusiva mundial. Me forro, pensé, hoy bato récords de audiencia y en cuanto suba la noticia meto un banner mas, de esos que ocupan toda la página y molestan tanto. Seguro que me llaman de Moncloa para que no la publique pero yo, ¡oh defensor de la información libre!, seguiré en mi cruzada en pro de la libertad de expresión y sólamente yo podre piiiiiiii piiiiiiiii, sonó el despertador… Lástima, es Martes y me tocará currarme un artículo o si no estoy inspirado, traducir alguno.

Me temo, que escriba de lo que escriba no tendrá el impacto del artículo del sueño. Lo negativo vende, nos encantan las noticias en contra de lo que amamos odiar. Amamos odiar a los banqueros, amamos odiar a los especuladores, amamos odiar a la Salgado, llegamos a un estado en el que seremos positivos por la vía de la doble negación. No tendremos amigos, tendremos enemigos de enemigos.

No tengo datos, sólo la observación como lector de múltiples foros y blogs de economía, aún así me atrevería a decir que estas han sido las 2 noticias económicas con mayor repercusión en las últimas semanas:

Si rascamos en ambas noticias vemos que se sustentan en una base muy débil, bastante cercana a la del vendedor de Gofres de mi sueño, da igual, fueron un bombazo.

Pensemos también en los bloggers o periodistas económicos más populares en la web (los pongo como ejemplo ya que se les supone una independencia política). Todos tienen un punto en común, su enorme pesimismo acerca de la economía y el enorme beneficio mediático (ojo, con mucho trabajo) que están obteniendo de la crisis.

¿Qué ocurre con las noticias negativas? ¿Por qué los medios tienen a dramatizar tanto la situación económica?

Los medios necesitan noticias de impacto, y la «maldad» tiene un impacto más fuerte en tu cerebro

En un estudio realizado por el psicólogo John T Cacioppo,  mostró imágenes a personas para despertar sentimientos positivos (por ejemplo, un Ferrari o una pizza), otros para agitar los sentimientos negativos (como un rostro mutilado o gato muerto) y otros completamente neutrales (un plato, un secador de pelo). Mientras tanto, se registraron la actividad eléctrica de la corteza cerebral del cerebro que refleja la magnitud de procesamiento de la información que tienen lugar.

El estudio mostró que el cerebro reacciona más fuertemente a los estímulos que considera negativo. Es decir, hay un aumento mayor en la actividad eléctrica. Por lo tanto, nuestras actitudes son más fuertemente influenciadas por las noticias pesimistas que las buenas noticias.

Esta capacidad para «absorber» las noticias negativas podría tener su base en la propia evolución. Desde los inicios de la historia humana nuestra propia supervivencia depende de nuestra habilidad para esquivar el peligro. El cerebro se ha acostumbrado a estar en alerta y evitar el peligro, esto tanto en una caverna como delante de un ordenador. Por tanto un titular «peligroso» nos mantiene en alerta y un medio con noticias «peligrosas» nos engancha. ¿No habéis notado en los telediarios su giro hacia el dramatismo?

Por otro lado, los ciudadanos sólo nos preocuparnos por las cosas que no nos interesan cuando éstas nos afectan al bolsillo. ¿Quién os iba a decir hace 3 años que estaríais ahora leyendo un blog sobre el Euribor?, los más habituales al foro lo habrán notado, cuándo el Euribor sube o la bolsa se pega un batacazo, las visitas (y comentarios) suben como la espuma. En líneas generales la economía no interesa a la mayoría de la población y es por esto la necesidad de encontrar malas noticias para mantener enganchado al público.

¿Hasta que punto la negatividad es una estrategia de comunicación?. Ojo, en ningún momento hablo de buscar brotes verdes donde no los hay, hablo de la necesidad de mostrar soluciones en vez de contar sólo malas noticias y de dar el mismo peso a una subida que a una bajada.

El problema lo encontramos cuando la población asume e interioriza este tipo de noticias, nos encontramos con sorpresas como esta; hace 10 días hice en la web la siguiente encuesta, ¿Te gustaría que España suspendiese pagos?.

Estos son los resultados.

  • No (82%, 505 Votos)
  • Si (18%, 114 Votos)

¡A un 18% les gustaría que su país suspendiese pagos!. A algunos les puede parecer una cifra pequeña, a mi me parece una burrada más teniendo en cuenta el perfil económico del lector de este blog y las implicaciones reales que tendría para todos (incluso para ese 18%) una suspensión de pagos del país.

Así que como por aquí fuimos de los primeros hace años en ponernos pesismistas, espero que dentro de poco seamos también de los primeros en ponernos optimistas, hasta entonces intentaremos mostrar sólamente lo que veamos, sea del color que sea.