«No te metas en el agua» era la frase promocional de la película «Tiburón» (Steven Spielberg 1975) todo un bombazo de la época. Pese a que la peli se rodó para dar miedo hoy vamos a verla desde un punto de vista «económico» y os rogaría leyeseis su argumento con un poco de mala leche y pensando lo que ocurre hoy en España.

La película Tiburón comienza con una velada playera en la isla Amity. Una de las jóvenes presentes en la fiesta decide ir al mar para nadar desnuda, mientras su novio yace desmayado en la playa, después de haber bebido. De repente, la joven es absorbida por una fuerza oculta en las profundidades.

Al día siguiente el chico denuncia su desaparición y cuando acuden a investigar a la playa hallan el cuerpo de la chica parcialmente devorado. Después de la muerte de la joven en el mar el nuevo jefe de policía Martin Brody tiene que esclarecer si el responsable ha sido un tiburón. Los hombres de negocios de la isla de Amity, incluyendo al alcalde, no quieren creer que un escualo pueda estar rondando esas aguas e impiden el cierre de las playas por ser temporada alta.

El jefe de policía, que tiene fobia al agua, decide vigilar la playa él mismo. A pesar de eso, un niño muere y la madre del mismo ofrece una recompensa por el tiburón. Esto provoca que los pescadores del lugar se lancen con frenesí a la caza del animal. Llega a la isla un experto en tiburones, Matt Hooper, llamado por el poli  para ayudarlo en su investigación y tener un mejor perfil acerca del asesino; mientras tanto los pescadores consiguen atrapar a un gran tiburón tigre, dando por terminado el asunto. Matt Hooper es el único que duda que ése sea el tiburón asesino. Acompañado por el poli, sale en busca de nuevas pistas, encontrando un bote a punto de hundirse a la deriva y dentro el cadáver de un pescador. El cazatiburones encuentra debajo del bote lo que parece ser el diente de un tiburón blanco el cual pierde accidentalmente, quedándose sin pruebas. A pesar de las advertencias del policía y el cazatiburones, el alcalde ordena abrir de nuevo las playas de Amity en el 4 de julio. Después de una falsa alarma, causada por dos adolescentes con una aleta de madera, el tiburón blanco hace su aparición cobrándose una nueva víctima. El hijo del jefe de policía es un testigo del hecho y eso hace que sufra un colapso y sea internado en el hospital. El poli, furioso, hace que el alcalde lo autorice a contratar a Quint un excéntrico cazador de tiburones, quien junto con Brody y Hooper se hace a la mar en busca del gran blanco de más de ocho metros de largo y tres toneladas de peso. El plan es arponear al tiburón y clavarle barriles que lo harán mantenerse cerca de la superficie. El combate entre hombres y pez se hace cada vez más duro y las relaciones entre los tres hombres se hacen tensas. Quint revela que él estuvo a bordo del SS Indianapolis (un crucero de la armada que se hundió en una zona de tiburones). El tiburón acaba con la conversación atacando el barco. Cuando todo parece perdido y el barco (llamado «Orca») se encuentra cerca de hundirse, Hooper desciende en una jaula con un bastón cargado con estricnina para matar al escualo. El tiburón destroza la jaula, aunque Hooper consigue esconderse en el fondo del mar. El climax llega cuando el pez hunde el barco saltando sobre la popa. El barco se inclina, Brody consigue salvarse llegando a la zona más alta, aunque Quint no llega, Brody lo agarra aunque no aguanta y se desliza hacia una muerte segura, se queda justo delante del escualo, intenta librarse moviendo las piernas pero no es eterno, le atrapa las piernas y comienza a tragárselo cuando las fauces llegan al estómago (aproximadamente el ombligo), Quint cede y es llevado al agua siendo devorado, y Brody consigue introducir un tanque de oxígeno en la boca del animal. Desde el mástil del barco que se hunde rápidamente, Brody consigue acertar con su fusil M1 Garand al tanque de oxígeno. El tiburón explota en mil pedazos. Hooper asciende a la superficie y él y Brody regresan al pueblo flotando con los barriles. En ese momento Brody descubre que ha perdido su temor por el agua.

Veamos las lecciones que nos da esta película:

Tal fue el shock que provocó esta película en la sociedad que después de su estreno, se redujo la afluencia a las playas a nivel mundial ya que mucha de la gente que iba aseguraba ver escualos mientras nadaban. Por tanto, no descartemos que una vez pasada la crisis todavía sigamos viendo tiburones por todos lados.

Como buena peli, tuvo su segunda parte (con el reclamo «Justo cuando pensabas que era seguro volver al agua«) e incluso una tercera con un rudimentario sistema de 3D. Que cosas, 35 años después vuelve la crisis y vuelve el 3D.

Ya sabéis amigos, cuidadín con los tiburones que los hay por todos lados y nadie sabe protegernos de ellos.