Uno de los posibles bombazos taquilleros de este año vendrá de la mano del mismo equipo que Gladiator, Ridley Scott y Rusell Crowe en la enésima adaptación del clásico Robin Hood.  Veamos la sinopis de la película.

Esta nueva aventura de Robin Hood cuenta la historia de un magnífico arquero, preocupado por salvar su vida, que está al servicio del rey Ricardo y lucha contra las tropas francesas. Cuando Ricardo muere, Robin se traslada a Nottingham, una ciudad dirigida por un “sheriff” corrupto que exige impuestos exorbitantes. Allí se enamora de lady Marion (Cate Blanchett), una viuda con carácter que no acaba de creerse la motivación del cruzado de los bosques. Con la esperanza de ganarse el corazón de la dama, Robin reúne a un grupo de letales mercenarios. Juntos empiezan a hostigar a los representante de la corona para corregir las injusticias cometidas bajo el mando del “sheriff”.

En un país debilitado por una larga guerra, regido por un rey débil y poco eficaz contra las rebeliones internas y las amenazas externas, Robin y sus hombres se dejan llevar hacia una aventura mayor. El soprendente héroe y su banda deciden impedir que el país caiga irremediablemente en una sangrienta guerra civil, y devolver la gloria a Inglaterra.

De alguna manera, Robin Hood es la versión histórica de «Estosololoarregloyosolo.org».

A nivel internacional también se han visto inspirados en este clásico para reclamar el denominado impuesto Robin Hood. Se trata de una iniciativa puesta en marcha por muchas organizaciones que trabajan para reducir la pobreza. Su finalidad es recaudar fondos para actuar contra la pobreza y ya puestos, también el cambio climático, sometiendo al pago de un impuesto a las entidades financieras:

Cómo funciona

Tomando un promedio del 0,05% de las operaciones bancarias especulativas, se podrían recaudar cientos de millones de euros al año.

Con lo que se recaudase sobraría para acabar con los recortes en servicios públicos de vital importancia en el Reino Unido (que es de donde salió la idea y en donde han hecho los números), y para contribuir a la lucha contra la pobreza mundial y el cambio climático.

¿Por qué ahora?

Debido a la crisis financiera servicios públicos de primera línea como el sistema de Seguridad Social y la educación están en el punto de mira. Al mismo tiempo, los países más pobres y el medioambiente están siendo golpeados fuertemente, como consecuencia de que los países ricos recorten la ayuda y los presupuestos comprometidos con el medio ambiente.

Por ello, ya es hora de que la gente que ha ocasionado este desorden pague para poner las cosas en su sitio.

¿Quién está involucrado?

Gordon Brown, Angela Merkel (la Canciller alemana) y Nicolas Sarkozy (el Presidente francés) han hablado a favor de un impuesto que grave las operaciones financieras.

Muchos magnates de los negocios también están a bordo. Por ejemplo, Lord Turner (de la FSA – Autoridad de Servicios Financieros), George Soros (filántropo) y Warren Buffet (hombre de negocios estadounidense excepcional). Y además cientos de economistas también han respaldado la idea.

No se trata de castillos en el aire, sino de una idea sencilla y brillante que transciende la parte política y que con su ayuda puede convertirse en realidad.

Esta idea inicial de Lord Turner , que no es un mindundi precisamente, es el jefe de Financial Services Authority la responsable de la protección de los intereses de los inversores en el Reino Unido, ha encontrado mucha gente interesada en su país y ha logrado abrir el debate político.

Me gusta el nombre de impuesto Robin Hood. Al igual que Robin Hood entregaba las riquezas a los pobres, el impuesto haría lo mismo. De hecho, gracias al nombre y a la amplitud de la idea, los políticos y el público pueden presionar para que salga adelante. Como comentan en este artículo, conseguir buena reputación para una propuesta/reforma es tan importante como la propuesta/reforma en sí misma.

Al menos vemos que es un impuesto que parte con un buen marketing, el impuesto Robin Hood tiene que ser bien recibido por prácticamente todos ya que de alguna simboliza una buena obra. Es como si Elena Salgado hubiese llamado a la próxima subida del IVA, el impuesto «Lisa Simpson» ¿Quién iba a criticar ese impuesto?.

¿Qué opinais del impuesto Robin Hood? (Una impuesto más viable que la Tasa Tobin) ¿Sería posible en Europa?