Esto es igual que en la vida misma: seguro que no todas las personas a las que conoces te caen bien. Pues lo mismo en tu trabajo. Por un motivo o por otro conectamos más con unas personas que con otras: gustos, afinidades, hobbies, hijos, forma de ver la vida…En la oficina nos pasa un poco igual, aunque además de lo personal, posiblemente también influya el hecho de que la persona sea o no trabajadora, que conectemos a la hora de trabajar o que le consideremos un trabajador tóxico. Todo esto hace que prefiramos trabajar con unas personas antes que con otras.
Littman y Hershon, en su libro Cómo rebelarse en la empresa han creado su lista de las 10 personas más molestas:
1. Stop
Son aquellas personas que ven problemas en todo. Se encargan de echar un jarro de agua fría en cada una de tus ambiciones. El hábitat donde más a gusto están es en las reuniones, donde su frase favorita es: “no funcionará”. Con frecuencia son los más duros de roer porque no dejan opción para razonar con ellos.
La mejor forma de lidiar con ellos es tratar de darle la vuelta a su negatividad. Preguntarles directamente que expliquen cuáles son los puntos que frenan un nuevo proyecto, que describan qué hay que hacer. Ante todo, no te lo tomes como algo personal y procura responder sin acritud: “Y tú, ¿qué nueva idea tienes?”
2. Engañabobos
Los expertos en endosar marrones. Acuden a ti con buenas formas, con mucha palabrería muy estudiada y casi, sin que te des cuenta, han conseguido que aceptes hacer una “tareita de nada” que era suya. Te roban tu tiempo y merman tu productividad.
Una característica de los engañabobos es que eluden dar detalles, por tanto, para ahuyentarlos hay que formúlales preguntas detalladas, pedirles más información. Seguro que su primera reacción es simular ignorancia e intentar minimizar las cosas, pero insistirles suele hacer milagros.
