Cuando la codicia no es buena

Los expertos en recursos humanos opinan que un buen bonus es aquel que prima excelentemente el sobredesempeño, el que paga mejor los objetivos cualitativos, pues permiten consolidar el negocio en el medio plazo, que los cuantitativos, que sólo se fijan en las ganacias a corto, y, por último, el que garantiza que con un esfuerzo razonable siempre se obtiene una retribución ajustada.

Eso nos contaba el diario Cinco Días hace 3 años en un artículo sobre los bonus (o primas) de la banca.

Pensaba yo que el escándalo de los millones recibidos por los directivos de bancos rescatados era cosa del pasado, que se habían dado cuenta de que quizás no era del todo ético recibir esas sumas cuando has llevado a tu banco casi a la quiebra. Así que para confirmar mis sopechas, ayer me puse a buscar si durante este mes se había publicado alguna noticia al respecto, esto es lo que encontré en un par de minutos.

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Antes lo entendía, me costaba pero lo entendía. Pensaba que si se los pagaban es porque quizás se lo ganaban, que era un gasto muy grande pero era rentable para el banco. Es lo que tienen los cracks, marcan la diferencia, ayudan a alcanzar el liderazgo y multiplican el valor del equipo.

Wolfgang Munchau, en el libro los años de la debacle, lo analiza muy acertadamente, veamos que nos cuenta :

Algunas personas siempre se sorprenden cuando escuchan que algunos banqueros ganan docenas de millones de dólares al año. Es difícil imaginar que el esfuerzo de cualquier ser humano, por no hablar de un banquero, pueda ser tal como para ganar ese tipo de retribución. Yo estaría de acuerdo con esa afirmación. Mi reacción siempre ha sido: dejemos que los estúpidos accionistas paguen cuanto quieran a quien sea. No hay manera de justificar tales salarios.

Porque total, no se trata de mi dinero. Era mi Consuelo.

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