La felicidad
Decía Luis Rojas Marcos, uno de los psiquiatras más reconocidos de España, que el 40% de la felicidad depende de los genes, esto nos da bastante esperanza al ver que tenemos un 60% que depende de lo que hagamos con ellos. Como aquí somos muy de lo nuestro, no buscaremos la felicidad ni en el amor ni en los amigos, si no que lo haremos en la cuenta corriente, ya que a fin de cuentas si tenemos una cuenta corriente muy saneada seguro que nos trae por la vía rápida tanto amor, como muchos amigos.
Dos nuevos artículos de investigación argumentan que el dinero puede comprar la satisfacción en la vida, pero no los sentimientos de felicidad, y que los ingresos por encima de los 75.000$ al año no compran mucha más felicidad. En primer lugar, un estudio de Gallup realizado entre 136.000 personas de 132 países llegó a la conclusión de que unos ingresos mayores están directamente relacionados con la valoración que las personas hacen de sus vidas, pero solo moderadamente con los sentimientos positivos diarios. El estudio aparece en la edición de julio del Journal of Personality and Social Psychology.
¿Hace el dinero felices a las personas?. Como diría Woody Allen, el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia. Los investigadores crearon varias formas de medir los distintos tipos de bienestar: primero, pidieron a los encuestados que evaluasen de forma general sus vidas, posicionándose en una escalera imaginaria desde el cero al 10 (siendo 10 «la mejor vida posible para ellos» y cero la peor vida posible). Averiguaron que la satisfacción con la vida, oh sorpresa, aumenta considerablemente con los ingresos familiares.
La satisfacción con la vida es un juicio sobre la vida, mirar hacia atrás y reflexionar, la gente pasa la mayor parte del tiempo generando y gastando dinero, y es uno de los grandes objetivos de largo alcance para la mayoría de las personas, y de este modo afecta a la satisfacción con la vida. Este vínculo entre dinero y satisfacción era coherente en el estudio entre distintos países, grupos de edad, clases económicas, género y habitantes de zonas rurales y urbanas.
En otro estudio, el premio Nobel Daniel Kahneman y Angus Deaton de la Universidad de Princeton analizaban más de 450.000 respuestas al índice de bienestar Gallup-Healthway, un estudio diario de 1.000 residentes estadounidenses entre 2008 y 2009. Este estudio hacía preguntas sobre las experiencias emocionales del día anterior. Los autores descubrieron que mientras el bienestar hedónico, o sentimientos de felicidad, aumenta con los ingresos, se estanca al alcanzar los 75.000$, aunque los ratios de satisfacción con la vida sigan mejorando. Asimismo, ingresos bajos aumentaban considerablemente el dolor emocional asociado con la mala salud, el divorcio y la soledad.
Más dinero no compra necesariamente más felicidad, pero menos dinero está asociado con el dolor emocional. Quizás 75.000$ es un umbral a partir del cual unos mayores ingresos ya no mejoran la capacidad de la gente para hacer lo que más importa a su bienestar emocional: pasar tiempo con la gente que quieren, evitar el dolor y la enfermedad y disfrutar del ocio. También es posible que cuando los ingresos superan este valor la mayor capacidad para comprar experiencias positivas se equilibre, en promedio, con algunos efectos negativos.
No obstante, esto no implican que la gente no sea feliz con una subida de 100.000$ a 150.000$, o que vayan a ser indiferentes a una caída equivalente de los ingresos. Los cambios en los ingresos en un rango elevado, ciertamente tienen consecuencias emocionales. Lo que sugieren los datos es que por encima de determinados niveles de ingresos estables, el bienestar emocional de las personas está condicionado por otros factores de su temperamento y circunstancias vitales.
Ambos estudios formulan una pregunta importante: ¿qué pasa con los ingresos que hacen que una persona esté satisfecha con su vida? ¿Se trata de tener mucho dinero efectivo en el banco; los medios para afrontar necesidades básicas y lujos; intangibles psicológicos que suelen ir acompañados del dinero, como el estatus, o la capacidad para conseguir importantes valores y objetivos a largo plazo, como ahorrar el dinero para la educación de los hijos?
Los investigadores del estudio mundial examinaron algunos de estos problemas preguntando a los hogares muchas otras cosas, incluyendo si hubo ocasiones en el año anterior en las que no tuvieron dinero suficiente para comida o alojamiento, si se sintieron satisfechos con su forma de vida, y si tuvieron televisión, ordenador y acceso a Internet.
No es de sorprender que un tercio de los encuestados que dijo que no tuvo cubiertas sus necesidades básicas, informara de una satisfacción con la vida inferior. Pero lo que sorprendió a los investigadores fue que la satisfacción con el nivel de vida y la evaluación general de la vida estuvieran más correlacionadas en los países ricos que en los países subdesarrollados. Esto mina la noción de que el dinero es más importante cuando contribuye a cubrir las necesidades básicas, y sugiere que la conexión entre mayores ingresos y la evaluación de la vida reside sobre la capacidad de cubrir las aspiraciones materiales.
Parte de las razones pueden ser que las personas de las economías de consumo desarrolladas se han socializado para valorar tanto los logros materiales como la competitividad, y por ello se sienten satisfechos si tienen más que los demás.
Graham realizó un estudio similar entre personas de Afganistán y descubrió que la gente de allí era más feliz que el promedio mundial y que sonreía con tanta frecuencia como los latinoamericanos, pero que los afganos tenían una puntuación muy por debajo de la media mundial y es que a pesar de ser alegres por naturaleza, saben donde están en términos relativos.
Me he encontrado con una web bastante interesante, en la que pretenden hacer un “mapa de la felicidad”, cuando entras en la web te hacen una sencilla pregunta “¿Eres feliz?” y en función de la IP de tu conexión computan tu voto con tu país. Los resultados de momento son muy poco representativos, así que podemos ver los de otro estudio realizado en 2006 (justo antes de la crisis), me gustaría mucho conocer los datos ahora. ¿Creéis que la crisis ha afectado a la felicidad global? ¿O será ahora cuando nos damos cuenta de las cosas importantes?
Mapa de la felicidad (a más rojo, más feliz)
Escrito por Carlos Lopez el 14 de septiembre de 2010 con
207 comentarios.






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¿Por qué tenemos mucho má paro que Portugal, Italia o Grecia?
Factor principal:
Tuvimos un burbujón inmobiliario/financiero. A pesar del mejor sistema financiero del mundo , gran parte de facto más cerca de la quiebra que sociedades mercantiles operando a ratios ordinarios. Debido al modelo instaurado en el mundo donde las entidades financieras bajo dominio de los Bancos Centrales disponen de doble función: de préstamos y de custodia, ha llevado que estos bancos o cajas “zombies” dificultan la circulación óptima del dinero. Además como gran parte de estas entidades “zombies” se han convertido en las mayores inmobiliarias no permiten un ajuste real del sector del ladrillo en precios. Con lo que, el ajuste se realiza por actividad. Además, la economía española necesita una deflación de precios -concentrado en el ladrillo- para que funcione la deflación de salarios que se produce ahora.
Factores que retraolimentan:
- Inmigración masiva que se concentró en sectores de bajo valor añadido. Los que han sufrido gran parte del desempleo.
- Un sistema de pagos no homogéneo y no a la europea (no pagos más allá de 60 días). Con la burbuja, se tapaba con el crédito. Ahora mismo con los retrasos e impagos, se paraliza la circulación óptima del dinero, con lo que, menos creación de actividad y de empleo.
- Una legislación laboral que permite: – quiebras de muchas PYMES por no poder ajustar sus plantillas, – el primer criterio para despedir, menor coste de despido, con lo que provoca incentivos perversos en la productividad, – con la reforma laboral los nuevos contratos máximo indemnización es 33 días (al no poder ser amortizada) es aún alta para las PYMES, con lo que se sigue la norma no escrita en la burbuja: nadie fijo salvo caso muy necesario. Con lo que, el poco empleo que se crea es poco estable.
- Carga fiscal en el factor trabajo. Mucho empleo informal que hay en España es por que no se puede pagar las cotizaciones sociales. Además al tener poca carga fiscal los propietarios de propiedades -viviendas, locales comerciales y etc-, no se fomenta la actividad productiva. Miles de metros cuadrados muertos, sin ser utilizados.
- Más otras decenas de causas secundarias (educación, I+D, facilidad creación de empresas, política de financiación de empresas, cultura económica y etc) hace que España tenga paro estructural incluso en la burbuja donde hubo sectores con pleno empleo. Pleno empleo hubo en el crecimiento “sano” entre 1961 a 1973 aunque gracias a la emigración de decenas de miles de personas, que regresaron gran parte pero con divisas que invirtieron en la economía nacional.