Una sopa para el congreso
Ya se acabaron las elecciones y a parte del alivio que sentimos los ciudadanos por el fin de la campaña, también está el alivio de los políticosm al menos hasta las municipales, puesto que podrán ponerse a trabajar supuestamente por el país y no por captar votos.
Hoy, Rosa Díez someterá a votación en el Pleno del Congreso una moción con la que pretende instar al Gobierno a que, desde un “diagnóstico común”, alcance un “gran pacto de Estado” con los agentes políticos, económicos y sociales para salir de la crisis.
Así que le dedico tanto a ella como al resto del pleno del congreso la siguiente fábula infantil, de origen europea, titulada “Sopa de piedra”.
En un pueblo, una mujer se llevó una sorpresa al ver que había llamado a su puerta un Extraño, que le pedía algo de comer…
- Lo siento no tengo nada en casa.
No se preocupe -dijo el Extraño- tengo una piedra para la sopa en mi bolso, si me permitiera echarla en una olla de agua hirviendo, haría la más exquisita sopa del mundo…
A la mujer le picó la curiosidad, puso la olla al fuego y fue a contar el secreto a sus vecinas, cuando el agua rompió a hervir, todo el vecindario se había reunido allí para ver al Extraño y su sopa de piedra.
El Extraño dejó caer la piedra en el agua, y probó una cucharada y exclamó:
- ¡Deliciosa! lo que necesita son unas patatass…
- Tengo algunas, gritó una mujer, y en pocos minutos regresó con una gran fuente de papas que fueron directamente a la olla.
Volvió a probar y añadió pensativo si tuviéramos un poco de carne sería mucho más apetitoso.
Otra ama de casa salió y regresó con un gran pedazo de carne que el Extraño introdujo en la sopa.
Volvió a probar el caldo, puso los ojos en blanco y dijo:
- ¡Ah! qué sabroso, pero si tuviéramos unas verduras sería perfecto.
Una de las vecinas regresó con cebollas y zanahorias, después de intoducirlas en el puchero, el extraño probó de nuevo el caldo y en tono autoritario dijo:
- ¡Platos para todo el mundo!
La gente se apresuró a conseguir platos, cubiertos y algunos trajeron pan y fruta.
Luego se sentaron todos a disfrutar de la comida, mientras el Extraño repartía abundantes raciones de su increíble sopa de piedra…
Todos se sentían extrañamente felices, mientras reían, charlaban y compartían por primera vez, su comida.
En medio del alborozo, el Extraño se escabulló silenciosamente, dejando la milagrosa piedra, que podrían usar cuando quisieran hacer la sopa del mundo más deliciosa.
Como bien cuentan en la wikipedia, que por cierto es un excelente ejemplo de sopa de piedra, estas son las lecciones de este cuento infantil:
- Podemos trabajar juntos, cooperar, y al final estar todos mejor.
- Si quieres empujar a la gente a que haga algo, no les digas que les necesitas desesperadamente. No intentes apelar a su simpatía y amabilidad. En lugar de eso, crea la impresión de que les estás dando la oportunidad de ser parte de tu éxito.
Quizás el problema es que de pequeños, en vez de contarnos esta fábula nos cuentan el cuento de Blancanieves, una historia llena de envidias, venganzas, abusos de poder e incluso un intento de asesinato y claro, así nos va.
Escrito por Carlos Lopez el 9 de Junio de 2009 con
265 comentarios.



(191 votos, media: 4.51 sobre 5)
1
4
En el diccionario de la RAE si se busca la palabra “matrimonio” dice:
1.- Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales
2.- En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.
3.- Coloquialmente. Marido y mujer
4.- P. Rico p. us. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas
5.- Últimamente.- Unión de hombre con hombre o de mujer con mujer reconocida por la Leyes Civiles y concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.
Bueno, si esto fuera un juego de “verdadero – falso” habría que decir que la quinta acepción es falsa.
Ojo. Falsa porque no es cierto que la quinta acepción aparezca en el diccionario, no porque no sea real la existencia de esa acepción. Pero el diccionario aun no la recoge.
Vaya lío. He usado la palabra “falsa” y ya tenemos un error de acepción sobre lo que quería decir. Falsa porque no aparece, no porque no exista.
Pero así es el idioma español. Rico en palabras y acepciones. Extraordinariamente dotado para conferir múltiples significados a una misma palabra y, simultáneamente, ampliamente comprensivo de múltiples términos (o palabras) para referirse a un mismo concepto.
Solo hay que buscar en cualquier diccionario de sinónimos para verificar la cantidad de términos que se pueden utilizar para referirse a lo mismo.
Pero cierto es que tendemos a la comodidad y a la simplicidad. Eso hace que ahorremos esfuerzo a la hora de elegir el término adecuado para comunicar una idea, pensamiento o intención. Pongo el ejemplo de la palabra “insultar”, que según el diccionario significa: Ofender a alguien provocándole e irritándole con palabras o acciones.
Bien, pues sinónimos de insultar son: ultrajar, agraviar, denostar, ofender, deshonrar, faltar, injuriar, vilipendiar, zaherir, escarnecer, vejar, difamar.
Bueno, pues leyendo los comentarios de ayer, llego a la conclusión de que a raíz del debate sobre la utilización de un mismo término para referirse a dos cosas distintas, se armó la de San Quintín. Bautizos, comuniones, bodas….. pero ¿desde qué punto de vista?
Con lo fácil que sería elegir términos apropiados, habiendo tantos entre los que elegir, para no confundir.
Pero somos animales de costumbres.
No lo dudéis. El cristianismo adoptó muchos ritos y costumbres paganos anteriores (con ligeras modificaciones) para facilitar la adopción del cristianismo por personas que inicialmente no lo eran. Ahora, unos cuantos siglos después, la sociedad “laica” “aconfesional” o como queramos llamarla, adopta ritos y costumbres cristianos para facilitar la conversión de originarios cristianos.
En aquel entonces la evolución social llevó a muchos a los pies de los leones. Hoy (véase el blog de ayer) adoptamos comportamientos lamelibranquios en cuanto ponemos encima de la mesa (metafóricamente hablando) aspectos políticos, religiosos y sociales, en general.
En eso, ¡que poco hemos cambiado! Ayer fue un claro ejemplo de cómo se puede: ultrajar, agraviar, denostar, ofender, deshonrar, faltar, injuriar, vilipendiar, zaherir, escarnecer, vejar, difamar.
Y todo, como decía Abu ‘l’ Afía, en cuanto aparece una de las tres drogas: política, religión o laicismo.
¡ Dios la que me va a caer hoy ! (me pongo la armadura y me deleito con la fábula que nos trae Carlos López. Porque Blancanieves ya la tengo superada)