¿Se acuerdan de aquello de todo para el pueblo pero sin el pueblo? Un lema que tiene sus orígenes en el siglo XVIII por parte de el Despotismo ilustrado, un argumento usado para justificar la política llevada a cabo por los gobiernos. La política monetaria de los Bancos Centrales suele seguir esa misma línea de actuación, y las medidas monetarias que emprenden suelen rayar la esquizofrenia económica, debido a sus objetivos cortoplacistas suelen llevar a grandes riesgos en el largo plazo, que obviamente terminan pagando los ciudadanos de a pie, de un modo u otro.
En primer lugar vemos históricamente cómo ha evolucionado el valor del dólar desde la introducción de la Reserva Federal, al mando de la política monetaria. Se puede apreciar claramente que en los últimos cien años tener un dólar en el bolsillo, hubiera sido la manera más segura de perder poder de compra ya que ha perdido el 95% de su valor hasta la actualidad. La explicación a este fenómeno es que tenemos un sistema que promueve crear inflación, una forma muy sutil de drenar valor desde los ahorradores hacia los emisores de este dinero fiduciario.

Este clima es muy perverso, ya que favorece a tomar crédito, endeudarse hasta las cejas y en definitiva tomar riesgo. Los Bancos Centrales controlan el precio del dinero, mediante los tipos de interés, lo que influye directamente a la evolución del crédito. Si el precio del dinero es excesivamente barato suelen generar algún tipo de inflación ya sean burbujas financieras o bien inflación en la economía. De hecho, la gran mayoría de Bancos Centrales trabajan bajo el objetivo inflación, de forma consensuada, del 2%.
