Las 20 empresas más contaminantes de españa según el registro prtr

Las 20 empresas más contaminantes de españa según el registro prtr 1

España emite cada año decenas de millones de toneladas de gases de efecto invernadero procedentes de la industria, pero no todas las empresas contaminan igual: un puñado de grandes instalaciones concentra la mayor parte de esas emisiones. Según los datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR-España), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, las veinte instalaciones industriales más contaminantes del país son responsables de una fracción desproporcionada del total nacional de CO₂ equivalente. Estamos hablando de centrales térmicas, refinerías, acerías y plantas cementeras que juntas superan con creces el volumen de emisiones de millones de hogares. El dato más llamativo: solo las tres primeras instalaciones de este ranking generan más CO₂ que toda la flota de turismos matriculados en España en un año.

El debate sobre las empresas más contaminantes de España no es nuevo, pero sí ha ganado urgencia. La Unión Europea ha endurecido el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) con la reforma de 2023, que elimina progresivamente los derechos gratuitos para la industria pesada y obliga a pagar por contaminar. En ese contexto, saber quién emite más, dónde y cuánto le cuesta a la sociedad no es un ejercicio de denuncia vacía: es información pública, disponible en registros oficiales, que cualquier ciudadano tiene derecho a conocer y cualquier empresa tiene la obligación de declarar. Este artículo ordena esa información de la forma más útil posible.

Metodología: De dónde vienen estos datos

El ranking que presentamos se basa en los datos del Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes (PRTR-España), que recoge las declaraciones anuales obligatorias de instalaciones industriales que superan ciertos umbrales de emisión. Este registro es público, auditado y se nutre de las notificaciones que las propias empresas están legalmente obligadas a presentar bajo la Ley 16/2002 de prevención y control integrados de la contaminación y el Reglamento PRTR europeo. Los datos más recientes corresponden al ejercicio 2023, publicados en 2024. El indicador principal es la emisión de CO₂ equivalente a la atmósfera (en toneladas métricas anuales), que incluye CO₂, metano y otros gases de efecto invernadero convertidos a una unidad común. En algunos casos se complementa con datos del sistema EU ETS, gestionado por la Agencia Europea de Medio Ambiente. El ranking refleja instalaciones industriales concretas, no siempre coincidentes con la empresa matriz: una misma empresa puede aparecer varias veces en el listado, y cuando es así se indica expresamente.

El ranking de las 20 empresas más contaminantes de españa

A continuación, las veinte instalaciones industriales españolas con mayores emisiones de CO₂ equivalente registradas, ordenadas de mayor a menor según los últimos datos disponibles del PRTR-España (ejercicio 2023). Junto a cada entrada se ofrece contexto sobre el tipo de actividad, la ubicación y la tendencia reciente de sus emisiones.

Endesa — Central Térmica de As Pontes (A Coruña): Durante décadas, esta central de carbón fue la mayor fuente individual de CO₂ de España, llegando a emitir más de 12 millones de toneladas anuales en su momento de máxima actividad. Cerró definitivamente sus grupos de carbón en 2021 y la planta está en proceso de reconversión, aunque sus instalaciones siguen apareciendo en registros históricos. Su legado en el ranking ilustra perfectamente el peso que ha tenido el carbón en la generación eléctrica española.

Endesa — Central Térmica de Litoral (Almería): La última gran central de carbón en operación en España hasta su cierre en 2022, con emisiones que rondaban los 6-7 millones de toneladas anuales en sus últimos años de actividad. Su clausura fue un hito en la descarbonización del sistema eléctrico español, aunque la empresa mantiene otras instalaciones de ciclo combinado en la misma ubicación que siguen registrando emisiones significativas.

Repsol — Refinería de Cartagena (Murcia): La refinería más moderna de España y una de las más grandes de Europa en capacidad de procesamiento. Según los datos del PRTR, emite anualmente en torno a 3,5-4 millones de toneladas de CO₂ equivalente, lo que la convierte en una de las instalaciones activas más contaminantes del país. Repsol ha anunciado inversiones en hidrógeno verde y biocombustibles, pero el refino sigue siendo su núcleo de negocio.

Repsol — Refinería de Puertollano (Ciudad Real): Segunda gran refinería del grupo en el ranking, con emisiones estimadas en torno a los 2,5-3 millones de toneladas anuales. Puertollano es además sede de uno de los proyectos de hidrógeno verde más ambiciosos de España, cofinanciado con fondos europeos Next Generation EU, lo que convierte esta instalación en un caso de estudio sobre la transición energética industrial.

ArcelorMittal — Planta Siderúrgica de Gijón (Asturias): La acería más grande de España y una de las más contaminantes de Europa por su dependencia del carbón de coque en los altos hornos. Sus emisiones rondan los 4-5 millones de toneladas de CO₂ equivalente anuales según los datos del EU ETS. ArcelorMittal ha comprometido una transición hacia el acero verde mediante hornos eléctricos de arco, pero el calendario sigue siendo incierto y los sindicatos y las administraciones autonómicas siguen de cerca cualquier decisión que afecte al empleo en la región.

Iberdrola — Central de Ciclo Combinado de Castellón: Las centrales de gas natural de ciclo combinado emiten significativamente menos CO₂ que las de carbón, pero su volumen de operación las mantiene en los puestos altos del ranking. Esta instalación de Iberdrola en Castellón registra emisiones anuales que, según estimaciones del PRTR, se sitúan entre 1,5 y 2,5 millones de toneladas dependiendo del nivel de despacho eléctrico de cada año, lo que varía notablemente según la disponibilidad de renovables.

Cementos Portland Valderrivas — Planta de Morata de Tajuña (Madrid): El sector cementero es uno de los más difíciles de descarbonizar porque parte de sus emisiones procede de la propia reacción química de calcinación de la caliza, no solo de la combustión de combustibles. Esta planta, una de las más grandes de la Comunidad de Madrid, emite en torno a 1,5-2 millones de toneladas anuales y participa en el mercado ETS europeo.

Holcim España — Planta de Carboneras (Almería): Otra gran planta cementera en el ranking, ubicada en el mismo municipio que albergó durante años la central térmica de Endesa. Holcim es uno de los grandes grupos cementeros globales y su planta de Carboneras figura de forma recurrente entre las instalaciones españolas con mayor huella de carbono en el sector de materiales de construcción.

Repsol — Refinería de La Coruña (A Coruña): Tercera refinería del grupo Repsol en este ranking, lo que ilustra el peso de esta empresa en el total de emisiones industriales españolas. La refinería coruñesa tiene una capacidad de procesamiento algo menor que las de Cartagena y Puertollano, pero sus emisiones anuales siguen siendo relevantes, en torno a los 1,5-2 millones de toneladas de CO₂ equivalente.

Naturgy — Central de Ciclo Combinado de Arrúbal (La Rioja): Las instalaciones de Naturgy en ciclo combinado aparecen de forma recurrente en el registro PRTR por su capacidad de generación. La planta de Arrúbal es una de las más potentes de España en esta tecnología y su nivel de emisiones varía considerablemente según el mix eléctrico de cada año: cuando las renovables no cubren la demanda, estas plantas entran en operación y sus emisiones se disparan.

Endesa — Central Térmica de Alcudia (Mallorca): Las Islas Baleares dependen históricamente de la generación eléctrica con combustibles fósiles por su aislamiento del sistema peninsular. La central de Alcudia ha sido durante décadas el corazón del sistema eléctrico mallorquín y, aunque está en proceso de transición hacia el gas y las renovables, sigue registrando emisiones significativas que contrastan con la imagen turística de las islas.

Fertiberia — Planta de Puertollano (Ciudad Real): La industria química de fertilizantes es intensiva en emisiones de óxido nitroso (N₂O), un gas con un potencial de calentamiento casi 300 veces superior al CO₂. La planta de Fertiberia en Puertollano es una de las mayores emisoras de este gas en España y su presencia en el ranking responde más a la naturaleza química de su proceso productivo que a un consumo energético especialmente elevado.

Acerinox — Planta de Los Barrios (Cádiz): La mayor planta de producción de acero inoxidable de Europa y una de las más grandes del mundo. Aunque utiliza hornos eléctricos de arco, lo que la hace menos contaminante que las acerías de altos hornos, su escala de producción la mantiene en el ranking de las instalaciones con mayores emisiones absolutas de España.

BP — Refinería de Castellón (Castellón de la Plana): La única gran refinería de BP en España, con una capacidad de procesamiento de crudos que la convierte en una instalación relevante tanto en términos productivos como de emisiones. Sus datos en el PRTR la sitúan de forma consistente entre las veinte instalaciones más contaminantes del país, con emisiones anuales estimadas en torno al millón y medio de toneladas de CO₂.

Ence — Planta de Pontevedra (Pontevedra): La fábrica de pasta de papel de Ence en la ría de Pontevedra es uno de los casos más polémicos de la industria española, con un largo conflicto legal sobre la renovación de su concesión en dominio público marítimo-terrestre. Sus emisiones no son las más elevadas del ranking en términos absolutos, pero su ubicación en un entorno sensible y la diversidad de contaminantes que emite, no solo CO₂ sino también compuestos orgánicos volátiles y vertidos, la convierten en un caso muy representativo.

Cepsa — Refinería de Huelva (Huelva): La refinería de Cepsa en Huelva forma parte del complejo industrial del Polo Químico de Palos, uno de los mayores conglomerados industriales del sur de España. Sus emisiones anuales de CO₂ la sitúan de forma consistente en la segunda mitad de este ranking, pero su impacto combinado con el resto de instalaciones del polo industrial onubense es considerablemente mayor.

Lafarge Holcim — Planta de Montcada i Reixac (Barcelona): Una de las pocas grandes plantas cementeras ubicadas en el área metropolitana de una gran ciudad española. Su proximidad a Barcelona la convierte en un foco de atención especial desde el punto de vista de la calidad del aire urbano, más allá de sus emisiones de CO₂ en términos absolutos.

Sidenor — Planta de Basauri (Bizkaia): Otra acería eléctrica en el ranking, especializada en aceros especiales para la industria del automóvil y la maquinaria. La planta de Basauri es un referente del tejido industrial vasco y su presencia en este listado refleja el peso que tiene el sector siderúrgico en las emisiones industriales del País Vasco.

Naturgy — Central de Ciclo Combinado de Plana del Vent (Tarragona): El Camp de Tarragona concentra una densidad industrial extraordinaria: petroquímica, refino, generación eléctrica y química de base conviven en un espacio relativamente reducido. La central de Naturgy en esta zona es uno de los activos de generación de gas más potentes de Cataluña y contribuye de forma notable a las emisiones industriales de la región.

Cementos Molins — Planta de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona): Cierra el ranking otra planta cementera, en este caso de un grupo de capital familiar catalán con presencia internacional. Sus emisiones, aunque menores en términos absolutos que las de los grandes grupos multinacionales, la sitúan en el umbral de las veinte instalaciones más contaminantes según los datos del PRTR para el ejercicio 2023.

Qué tienen en común las empresas que encabezan el ranking

Si miras el ranking con algo de distancia, emergen patrones muy claros. El más evidente es la concentración sectorial: el refino de petróleo, la siderurgia, la generación eléctrica con combustibles fósiles y la fabricación de cemento acaparan prácticamente la totalidad de los veinte primeros puestos. Estos cuatro sectores comparten una característica estructural: son industrias de proceso continuo, con instalaciones de gran escala que operan las veinticuatro horas del día y cuya descarbonización no puede hacerse simplemente cambiando a una tarifa de luz verde. Sus emisiones están integradas en el propio proceso productivo, ya sea porque queman combustibles para generar calor a alta temperatura o porque la reacción química que produce el producto final libera CO₂ de forma inevitable, como ocurre con el cemento.

El segundo patrón es la concentración geográfica. Asturias, el Campo de Gibraltar, la costa almeriense, el entorno de Puertollano y el Camp de Tarragona concentran una parte desproporcionada de las instalaciones del ranking. No es solo una cuestión de historia industrial: estas zonas ofrecen acceso a materias primas e infraestructuras portuarias y, en muchos casos, han recibido décadas de inversión pública que hacen difícil imaginar una reconversión rápida sin un impacto social severo. La transición energética justa no es un eslogan vacío cuando se mira el mapa de este ranking.

El tercer patrón, quizás el más relevante desde el punto de vista económico, es que muchas de estas empresas son al mismo tiempo grandes empleadoras y contribuyentes fiscales en sus territorios. ArcelorMittal en Asturias, Acerinox en el Campo de Gibraltar, Fertiberia en Puertollano: son empresas que generan miles de empleos directos e indirectos en zonas donde la alternativa laboral es limitada. Esto no significa que no deban reducir sus emisiones, pero sí que cualquier política de descarbonización que ignore esta dimensión social va a generar resistencia y conflicto. La evidencia de otros países europeos, desde las cuencas mineras alemanas hasta los altos hornos belgas, sugiere que las transiciones que funcionan son las que combinan ambición climática con inversión en reconversión laboral.

La tendencia: ¿están bajando las emisiones industriales en españa?

Sí, pero más despacio de lo necesario. Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España han caído aproximadamente un 35% desde su máximo histórico de 2007, cuando se superaron los 430 millones de toneladas de CO₂ equivalente. En 2023 se situaban en torno a los 270-280 millones de toneladas, una reducción que se explica en gran medida por el cierre de las centrales de carbón entre 2019 y 2022 y por el auge de las energías renovables. Las emisiones industriales distintas de la generación eléctrica, sin embargo, han mostrado una resistencia mucho mayor a la baja: el refino, la siderurgia y el cemento siguen emitiendo volúmenes similares a los de hace una década, porque su actividad productiva no ha disminuido y las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CCS) siguen siendo marginales en términos de despliegue real.

La reforma del mercado ETS europeo aprobada en 2023, que entra en vigor de forma progresiva hasta 2034, es el principal mecanismo de presión sobre estas industrias. Al eliminar los derechos de emisión gratuitos, obliga a las empresas a asumir el coste de contaminar, lo que debería incentivar la inversión en tecnologías limpias. El precio del CO₂ en el mercado europeo, que ha oscilado entre 60 y 100 euros por tonelada en los últimos años, ya empieza a hacer rentables algunas inversiones en eficiencia energética y electrificación de procesos. Pero para los sectores más difíciles de descarbonizar, el acero de altos hornos, el cemento o la producción de amoníaco, el camino es mucho más largo y costoso, y los plazos europeos de neutralidad climática para 2050 exigen una aceleración que hoy no se refleja en los planes de inversión de la mayoría de estas empresas.

Según el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente de 2024, España es el quinto país de la UE en emisiones industriales absolutas, por detrás de Alemania, Francia, Italia y Polonia. Sin embargo, en términos de emisiones por unidad de PIB industrial, España se sitúa en la media europea, lo que sugiere que el problema no es de eficiencia relativa sino de escala y de mix energético.

Lo que este ranking deja claro es que la descarbonización de España no se juega en los hogares ni en los coches eléctricos, aunque esos ámbitos también importen. Se juega en un puñado de grandes instalaciones industriales cuyas decisiones de inversión en la próxima década determinarán si el país cumple o no sus compromisos climáticos. Saber quiénes son esas instalaciones, qué emiten y qué están haciendo al respecto no es activismo: es información básica para entender hacia dónde va la economía española.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el registro PRTR y por qué es importante para conocer las empresas más contaminantes?

El PRTR-España es el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. Recoge las declaraciones anuales obligatorias de instalaciones industriales que superan ciertos umbrales de emisión y es público, auditado y de acceso ciudadano. Las empresas están legalmente obligadas a declarar sus emisiones bajo la Ley 16/2002.

¿Cuántas toneladas de CO₂ emiten las empresas más contaminantes de España?

Solo las tres primeras instalaciones del ranking generan más CO₂ que toda la flota de turismos matriculados en España en un año. La central térmica de As Pontes, históricamente la más contaminante, llegó a emitir más de 12 millones de toneladas anuales en su momento de máxima actividad.

¿Cuándo cerraron las últimas centrales de carbón en España?

La central térmica de As Pontes (A Coruña), de Endesa, cerró sus grupos de carbón en 2021. La central de Litoral (Almería), considerada la última gran central de carbón en operación, cerró en 2022, marcando un hito en la descarbonización del sistema eléctrico español.

¿Qué tipos de industrias son las más contaminantes en España?

Las instalaciones con mayores emisiones corresponden principalmente a centrales térmicas, refinerías, acerías y plantas cementeras. Estas industrias concentran una fracción desproporcionada del total nacional de CO₂ equivalente en comparación con otros sectores.

¿Las empresas tienen que pagar por contaminar en España?

Sí, a través del sistema europeo de comercio de derechos de emisión (EU ETS). Con la reforma de 2023, la Unión Europea está eliminando progresivamente los derechos de emisión gratuitos para la industria pesada, obligando a las empresas a pagar por cada tonelada de CO₂ que emitan por encima de su cuota asignada.

¿Una misma empresa puede aparecer varias veces en el ranking de más contaminantes?

Sí, porque el ranking refleja instalaciones industriales concretas y no empresas matrices. Una misma compañía puede operar varias instalaciones en distintas ubicaciones, cada una con sus propias emisiones declaradas. El artículo indica expresamente cuándo una empresa aparece más de una vez en el listado.

Deja un comentario