En California querían «Tax the super rich» y se han quedado sin «Super rich»

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California siempre ha sido el lugar donde los sueños (y las empresas tecnológicas) se hacen realidad. Pero últimamente, el «Sueño Dorado» se parece más a una mudanza masiva. Si pestañeas, te pierdes otro billón de dólares cruzando la frontera estatal. Tal cual.

En cuestión de semanas, la riqueza total imponible de los milmillonarios en California ha caído en picado: de más de 2 billones (millones de millones) de dólares a menos de 1 billón. ¿El detonante final? La mudanza de Mark Zuckerberg a Florida. Pero, ¿cómo hemos llegado a este punto?

La ley que rompió el saco

Dicen que la paciencia tiene un límite, y parece que el bolsillo de los más ricos también. Durante años, los grandes patrimonios de California pagaban sus impuestos sobre la renta sin rechistar demasiado. Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue la Ley del Impuesto a los Milmillonarios de 2026.

Esta propuesta (un impuesto del 5% sobre la riqueza acumulada, no solo sobre los ingresos) nació de círculos sindicales y académicos, pero creció sin que nadie le pusiera freno. Y claro, cuando le dices a alguien que vas a gravar lo que ya tiene ahorrado, lo más probable es que ese «alguien» busque las llaves de su jet privado.

Lo más curioso de esta historia es el papel del gobernador Gavin Newsom. Mientras el proyecto de ley generaba ruido y asustaba a los mercados, desde el despacho del gobernador no hubo ni un «esperen, vamos a hablarlo».

Esa falta de gestión del presupuesto y la incapacidad para recortar el gasto público o frenar el déficit han creado un clima de incertidumbre total. Mientras el presupuesto de California se asoma al abismo, Newsom parece tener la vista puesta en la carrera presidencial, dejando que el barco estatal haga agua.

La lista de «ex-californianos»

Zuckerberg no está solo en esto de buscar climas (fiscales) más cálidos. La lista de bajas parece un Who’s Who de Silicon Valley:

  • Elon Musk y David Sacks: Ya se instalaron en Texas, donde el impuesto estatal sobre la renta es, sencillamente, inexistente.

  • Larry Page y Peter Thiel: Han movido sus piezas hacia Florida y Miami, reduciendo sus lazos con el estado que los vio crecer.

  • Larry Ellison y Andy Fang: El primero ya se ha distanciado vendiendo propiedades, y el cofundador de DoorDash ya tiene las maletas listas.

El problema real: ¿Quién paga la cuenta ahora?

Aquí es donde la economía se vuelve personal para el resto de los mortales. Los milmillonarios tienen la capacidad de mudarse en una tarde; la clase media, no.

Con la salida de estas grandes fortunas, el agujero en la recaudación fiscal es gigantesco. Si el estado no reduce su gasto ni gestiona su déficit, ¿adivinas a quién le van a subir los impuestos para intentar tapar el hueco? Exacto: a la clase media. Son el único grupo que queda con el volumen suficiente para sostener un presupuesto que, ahora mismo, parece un barril sin fondo.

¿Moraleja? En economía, los silencios y las leyes redactadas desde la ideología suelen tener facturas muy altas. Y en California, esa factura acaba de llegar con muchos ceros.

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