La vivienda en España está tan cara en nuestro país por la enorme carga fiscal que tiene. Así de claro. ¿Que la compras? A pagar, ¿Que la vendes? A pagar ¿Que la heredas? A pagar. ¿Que la tienes? A pagar. ¿Que no la usas? A pagar. Hagas lo que hagas con tu casa viene el fisco a por su parte. Un reciente informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), vinculado a la CEOE pone de manifiésto la elevada carga impositiva sobre la vivienda en España. El estudio, titulado La fiscalidad de la vivienda en España. Una propuesta de mejora, no solo alerta sobre el peso de los tributos en el precio de los inmuebles, sino que advierte de sus consecuencias para la inversión, la oferta y la movilidad residencial.
El dato más llamativo del informe es la tributación efectiva marginal sobre la vivienda en propiedad, que se sitúa en el 30,3%. Esto significa que, de cada euro de beneficio potencial antes de impuestos, un inversor pierde casi un tercio debido a la carga fiscal. Es la cifra más alta de la Unión Europea y la segunda de la OCDE, solo por detrás de Canadá. Para ponerlo en perspectiva, la media europea es del 6,5%, y solo una docena de países supera esa media. Francia (22,3%), Letonia (21,8%) y Grecia (20,6%) figuran entre los más gravosos, pero ninguno alcanza los niveles españoles.
En el otro extremo, países como Países Bajos (-17,8%), Estonia (-14,1%) o Italia (-12,3%) muestran tasas de tributación negativa. En estas jurisdicciones, el sistema fiscal actúa como un incentivo a la inversión en vivienda al ofrecer deducciones y créditos que superan los impuestos aplicados.
El panorama no mejora si se analiza el mercado del alquiler. España tiene una tributación efectiva del 44% sobre los rendimientos del arrendamiento, lo que la sitúa como la quinta más alta de la UE, solo por detrás de Bélgica, Francia e Italia. La media europea en este caso es del 31%. Según el IEE, este exceso impositivo sobre el alquiler frena la rentabilidad de los propietarios y tiene un efecto directo en la reducción de la oferta.
Los efectos de esta fiscalidad no se quedan en el papel, para una vivienda protegida con un precio de 140.000 euros, el 25% del coste total corresponde a tributos. El IVA representa el 36% de esa carga fiscal —lo que equivale al 9% del precio de la vivienda—, seguido por el Impuesto sobre Sociedades (19%) y los tributos autonómicos (15%). Aunque las tasas municipales son menores, el peso acumulado de todos estos gravámenes acaba encareciendo de forma significativa el acceso a la propiedad.
Esta presión fiscal también desincentiva la promoción de vivienda nueva, lo que contribuye a mantener el déficit estructural del parque inmobiliario español, estimado por el propio IEE en 2,2 millones de viviendas.
A todo ello se suma un marco regulatorio que, lejos de facilitar el desarrollo del mercado, introduce rigideces adicionales. La Ley por el Derecho a la Vivienda, en vigor desde mayo de 2023, permite declarar zonas tensionadas y limitar los precios del alquiler. Pero el IEE advierte que este tipo de medidas no solo son ineficaces, sino que resultan contraproducentes. Citan ejemplos internacionales como Berlín, París o San Francisco, donde el control de rentas ha provocado una contracción de la oferta y un empeoramiento de las condiciones para los inquilinos.
El informe también critica la inseguridad jurídica derivada de los cambios regulatorios y la complejidad derivada de la disparidad normativa entre comunidades autónomas. Los promotores y propietarios se enfrentan a un entorno incierto, lo que refuerza la idea de que España es hoy uno de los países menos atractivos para invertir en vivienda.
Entre las recomendaciones, el IEE propone una revisión profunda del sistema fiscal inmobiliario: rebajar el IBI, revisar los tributos sobre transmisiones para facilitar la movilidad, mejorar la neutralidad fiscal entre compra y alquiler, y reducir el peso de los impuestos en el precio final de la vivienda. En definitiva, un replanteamiento que incentive la inversión, amplíe la oferta y facilite el acceso tanto a la propiedad como al arrendamiento.

Solo faltaria que se solucionara la visa a quienes compran viviendas como inversion,si la fiscalidad es alta que inviertan en bolsa y dejen de acaparar.Por lo demas el articulo no menciona que de viviendas en venta que no encuentran comprador hay pocas,luego tanta dificultad no habra.
A mi como ciudadano normal no me importa el punto de vista de los que invierten en vivienda, yo la quiero mi casa para para vivir, como la gran mayoría. Ellos son la principal causa de la subida de precios, no el estado ni las comunidades autonomas. Que inviertan en otra cosa.