El Banco Central Europeo (BCE) ha optado por una pausa estratégica en su política monetaria. En su última reunión, celebrada el pasado jueves, el organismo decidió mantener los tipos de interés sin cambios, consolidando así un escenario de menor presión sobre el crédito y las hipotecas.
En concreto, la facilidad de depósito, el tipo que determina lo que reciben o pagan los bancos por dejar su dinero aparcado en el BCE, se quedó en el 2,5%. Por su parte, la tasa aplicable a las operaciones principales de financiación, que es el principal tipo de referencia, se mantiene en el 2,65%, mientras que la facilidad marginal de crédito, es decir, lo que pagan los bancos si necesitan financiación a un día, se fijó en el 2,9%.
En su comunicado, el BCE fue claro: la política monetaria se vuelve “considerablemente menos restrictiva”, lo que en la práctica significa que los tipos de interés están cerca de su nivel «neutral», el punto en el que ni estimulan ni frenan la economía. Un mensaje que ha sido interpretado como la antesala de un posible giro en la estrategia del organismo europeo.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, insistió en que cualquier decisión futura dependerá de los datos económicos. “Si los datos nos indican que para alcanzar el destino del 2% de inflación la política monetaria apropiada debería ser un recorte, lo haremos”, afirmó Lagarde. Eso sí, también advirtió que si la inflación no da tregua, el BCE mantendrá la pausa o incluso podría actuar en consecuencia.
¿Pausa o recorte? El debate interno del BCE
Mientras tanto, el mercado sigue especulando. Según BBVA Research, el consenso dentro del Consejo de Gobierno del BCE será más difícil de lograr en abril. Una subida inesperada de la inflación podría llevar a la institución a posponer cualquier recorte en los tipos.
En el lado más optimista, J.P. Morgan Private Bank plantea si ha llegado el momento de “pulsar el botón de pausa”. Madison Faller, una de sus estrategas, señala que si las medidas fiscales logran estimular la economía y las condiciones de crédito mejoran, puede que el BCE no necesite recortar los tipos de forma agresiva.
Las hipotecas se abaratan, pero con prudencia
Para los hipotecados, la pausa del BCE tiene efectos inmediatos. Los expertos en financiación inmobiliariacoinciden en que los bancos seguirán abaratando las hipotecas, aunque con menos intensidad que en meses anteriores.
“Aunque el BCE mantenga los tipos actuales hasta verano, seguiremos viendo caídas del Euríbor y recortes en las ofertas hipotecarias, aunque más moderadas”, explica Simone Colombelli, director de Hipotecas de iAhorro. Según el experto, incluso si el BCE paraliza los recortes, las hipotecas pueden continuar bajando.
Un escenario que también contemplan en HelpMyCash, aunque con más prudencia. Miquel Riera, especialista en hipotecas de la firma, señala que algunos bancos podrían congelar sus precios actuales, pero seguirán lanzando campañas para atraer clientes, sobre todo aquellas entidades que necesiten incrementar su cartera de préstamos hipotecarios.
Mientras tanto, el Euríbor a 12 meses cerró febrero en el 2,407%, el nivel más bajo desde septiembre de 2022. En marzo, la media provisional se sitúa ligeramente por encima, en el 2,413%, lo que sigue abaratando las cuotas para quienes revisan sus hipotecas variables. Actualmente, ya es posible encontrar hipotecas fijas por debajo del 3% TAE, algo impensable hace apenas un año.
Los depósitos pierden atractivo
En el lado del ahorro conservador, los depósitos y cuentas remuneradas no atraviesan su mejor momento. Tras varios meses de recortes en los tipos de interés, la rentabilidad de estos productos sigue descendiendo.
Colombelli subraya que “la tendencia actual es de caída, aunque el BCE no baje oficialmente los tipos”. Esto se explica porque los bancos buscan mantener su margen de intermediación, es decir, la diferencia entre lo que pagan por los depósitos y lo que cobran por los préstamos.
Cristina Casillas, experta de HelpMyCash, añade que en España “la oferta de depósitos ya es prácticamente nula”, aunque en el caso de los bancos europeos o digitales podría notarse una cierta estabilización, siempre con una tendencia a la baja si el BCE no cambia de rumbo.
