Algunos bancos ya pasan de las hipotecas

Algunos bancos ya pasan de las hipotecas 1

El mercado hipotecario español ha vivido meses agitados tras las subidas de tipos de interés y la posterior incertidumbre económica. En este contexto, ver que la firma de nuevas hipotecas de un banco cae un 34% en su mercado principal podría sonar a señal de alarma. Sin embargo, en el caso de Bankinter se trata de una maniobra perfectamente calculada. La entidad ha decidido cerrar el grifo del crédito hipotecario menos rentable en España para colocar ese dinero donde de verdad deja margen.

Durante el primer semestre del año, el banco concedió 2.900 millones de euros en préstamos para vivienda, lo que representa una bajada global del 16%. La brecha entre mercados es clara: mientras en España la contratación se desplomó, el negocio conjunto en Portugal e Irlanda creció un 19%. La explicación de la consejera delegada, Gloria Ortiz, atiende a una estricta estrategia de asignación de capital. En la banca tradicional, cada euro concedido en un préstamo exige reservar una cantidad de capital regulatorio. Si el margen que deja una hipoteca en España es demasiado estrecho por la competencia o la bajada de tipos, sale más rentable mover esas fichas hacia otras líneas de negocio o hacia mercados internacionales donde el retorno sobre el riesgo asumido sea mayor.

A pesar de este frenazo en la nueva contratación nacional, la cartera total de hipotecas del banco cerró la mitad del año rozando los 39.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 3% respecto al ejercicio anterior. Esto demuestra que las amortizaciones y vencimientos no han destruido el saldo acumulado. De cara a la segunda mitad del año, la cúpula de la entidad prevé que el bache en España llegue a su fin y que la nueva producción hipotecaria empiece a estabilizarse intertrimestralmente antes de que termine el ejercicio.

El modelo internacional como motor de diversificación

Para entender la hoja de ruta de la entidad hay que mirar fuera de España. El plan pasa por reproducir en otros países europeos un esquema que ya les ha funcionado. El ejemplo más claro es Irlanda. Allí desembarcaron comprando una financiera especializada en crédito al consumo llamada Avantcard, la convirtieron en filial bancaria completa bajo la marca Avant Money, empezaron vendiendo hipotecas y con el tiempo entraron de lleno en la captación de depósitos.

El siguiente tablero de juego son los Países Bajos a través de la plataforma Tulp. Por ahora funciona únicamente como un intermediario que conecta a clientes con prestamistas, pero el objetivo final es que termine concediendo créditos con el balance del propio banco. Esta estrategia busca diluir la dependencia del mercado nacional sin asumir riesgos desmedidos. La meta marcada por la dirección es que España siga siendo el núcleo del negocio, generando alrededor del 70% de los beneficios, mientras que el 30% restante provenga de la expansión internacional y de nuevas vías de ingresos.

Perspectivas financieras y reparto de capital

En el apartado puramente financiero, el director financiero de la entidad, Jacobo Díaz, anticipa un crecimiento cercano al 5% en la cartera de crédito total para lo que queda de año. Esta estimación se apoya en el comportamiento resistente de las economías donde opera el grupo, lo que permitirá que el margen de intereses siga mejorando trimestre a trimestre.

Respecto al destino del dinero sobrante, la prioridad de la dirección es reinvertir el exceso de capital en proyectos que aporten rentabilidad real, como las oportunidades en fondos de inversión alternativa o la consolidación del negocio holandés. Si tras cubrir esas partidas sigue quedando caja sobrante, el banco planea devolverla a sus accionistas mediante fórmulas eficientes, siguiendo el camino que ya trazaron en su momento con la salida a bolsa de su filial aseguradora.

Deja un comentario