Estamos ante una transferencia de riqueza hacia la industria armamentística que no tiene parangón en la historia moderna.

Estamos ante una transferencia de riqueza hacia la industria armamentística que no tiene parangón en la historia moderna. 1

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una cifra que pone los pelos de punta. La administración ha solicitado un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027 (billones de los de verdad, millones de millones), una cantidad que marca un récord histórico y representa un incremento cercano al 50% respecto al billón de dólares ejecutado en el ejercicio anterior. Sin embargo, lo más llamativo de esta propuesta no es solo su magnitud, sino lo que se ha quedado fuera de ella por una cuestión de tiempos: los costes directos del conflicto bélico con Irán.

Jules Hurst III, responsable financiero del Pentágono, admitió recientemente que los cálculos para este presupuesto se cerraron antes de que las hostilidades con Teherán estallaran de forma abierta. Esto significa que la cifra de 1,5 billones es solo el punto de partida. El gobierno ya prepara solicitudes adicionales al Congreso para reponer arsenales y cubrir las operaciones en curso, lo que eleva la factura final a niveles difíciles de digerir para la economía pública.

Desde que las operaciones militares conjuntas entre Estados Unidos e Israel comenzaron el 28 de febrero, el gasto ha superado ya los 60.000 millones de dólares bajo estimaciones conservadoras. Para entender la voracidad de este gasto, basta mirar la primera semana de enfrentamientos: solo en municiones, Estados Unidos quemó 11.300 millones de dólares en apenas seis días.

Magnitudes comparativas: ¿qué significan realmente 1,5 billones?

Para comprender la escala de lo que el Pentágono planea gastar en un solo año, resulta útil comparar estos 1,5 billones de dólares con otros hitos de la ingeniería, la ciencia o la economía global. Estamos ante una cifra que podría financiar proyectos que hoy parecen inalcanzables para la humanidad.

Si tomamos como referencia el Programa Apolo, que llevó al ser humano a la Luna, su coste total ajustado a la inflación actual rondaría los 280.000 millones de dólares. Con el presupuesto militar estadounidense de un solo año, se podrían financiar más de cinco programas espaciales completos de la magnitud del Apolo.

En términos de infraestructuras civiles, el Eurotúnel que conecta Francia con el Reino Unido costó unos 15.000 millones de dólares actuales. El presupuesto del Pentágono equivale a construir 100 túneles bajo el Canal de la Mancha. Si miramos hacia el sector energético, la construcción de la presa de las Tres Gargantas en China, la mayor central hidroeléctrica del mundo, supuso una inversión de unos 37.000 millones de dólares. Estados Unidos gastará el equivalente a 40 de estas megaconstrucciones en defensa durante 2027.

Incluso el gasto específico en munición de la primera semana de guerra con Irán (11.300 millones) es superior al presupuesto anual total de países desarrollados para áreas enteras de investigación científica o conservación ambiental. Es, en esencia, una transferencia de riqueza hacia la industria armamentística que no tiene parangón en la historia moderna.

La presión sobre el contribuyente y el arsenal agotado

El problema de fondo no es solo el dinero, sino la capacidad industrial para sostener este ritmo. La solicitud suplementaria que la administración Trump enviará al Congreso tiene como objetivo prioritario «reponer armas agotadas». La intensidad del uso de misiles y proyectiles de alta precisión en el teatro de operaciones iraní ha puesto al límite las cadenas de suministro.

Mientras el presupuesto ordinario se enfoca en mantener la estructura global, el desarrollo de nueva tecnología y el pago de salarios, la guerra de Irán se está convirtiendo en un agujero negro financiero que se nutre de créditos extraordinarios. La incertidumbre sobre la duración del conflicto sugiere que estos 1,5 billones son solo el suelo de una escalada de gasto que redefine por completo las prioridades económicas de la primera potencia mundial.

4 comentarios en «Estamos ante una transferencia de riqueza hacia la industria armamentística que no tiene parangón en la historia moderna.»

  1. Pues justo hoy leo esto:

    «España ha aumentado su gasto militar en un 50% hasta superar la inversión de más del 2% del PIB en ello por primera vez en dos décadas. En 2025 el país invirtió un total de 34.265 millones de euros. Son conclusiones que se extraen del informe anual de armamento publicado por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), que además recoge que son Europa y Asia los que sostienen el incremento mundial pese a la reducción de la inversión por parte de EEUU; de hecho, los países europeos alcanzan cifras que no se veían desde la Guerra Fría.
    En 10 años, según el organismo, España ha aumentado su gasto en defensa en un 122%, con cifras que ya anticipó hace un mes el informe anual precisamente de la Alianza Atlántica.»

    Y, claro, me pregunto qué pasó con esa negativa a subir el gasto en Defensa, el «No a la Guerra» y a qué viene la indignación de Trump y la propuesta del Pentágono de echar a España (entre otros) de la OTAN…

  2. Lo primero, en que apenas superamos el 2% del pib. No el 5% como nos reclaman.
    Que hayamos doblado el gasto en defensa, un 122%, es decir poco mas que doblado, en 10 años, teniendo en cuenta la inflación y el crecimiento del pib es irrisorio en comparación a lo que nos pedían.
    Además, la mayoría de ese gasto en nuestro caso va a modernizar flota aérea y naval que es carisma y debía haberse hecho hace ya 20 años y otros proyectos pensando en la autosuficiencia europea respecto a USA en temas de defensa (y eso también escuece a trump). Y por otro lado subidas de sueldos y demas.
    No solo hay que contar en cuanto dinero gastas, sino en como!!!

  3. Así que no es lo mismo gastarse la pasta en comprar misiles a empresas privadas de USA para lanzar, como hace trump y quiere que hagamos, que en i+d+i y fabricación propia.

  4. Así que no es lo mismo gastarse la pasta en comprar misiles a empresas privadas de USA para lanzar, como hace trump y quiere que hagamos, que en i+d+i y fabricación propia.

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