Lagarde echa un cable a los hipotecados

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A solo una semana de la próxima cumbre, Christine Lagarde ha dejado claro que el Banco Central Europeo (BCE) prefiere no dar sustos. En un mercado que ya anda bastante nervioso, la consigna en Fráncfort es ser lo más predecibles posible. Por eso, durante el 75 aniversario de la Asociación de Bancos de Alemania, la presidenta ha deslizado que los tipos de interés se van a quedar como están.

Lagarde sostiene que «saber no es suficiente», pero matiza que para actuar necesitan tener toda la información sobre la mesa. Ahora mismo hay demasiada incertidumbre sobre cuánto durará el golpe de la crisis y cómo se va a transmitir a la economía real, lo que justifica que el BCE se tome las cosas con calma antes de sacar conclusiones definitivas.

Faltan apenas dos días para que empiece el periodo de blackout (esos días antes de la reunión en los que los miembros del banco no pueden soltar prenda sobre el precio del dinero), así que un mensaje tan contundente solo puede significar una cosa: hay consenso total en el Consejo de Gobierno para no tocar nada. Salvo sorpresa mayúscula, las tasas seguirán en el 2%, el nivel donde llevan ancladas desde junio del año pasado.

Un ojo en los precios y otro en el crecimiento

El BCE se mueve ahora mismo entre dos fuegos. Por un lado, temen que la subida de la energía acabe provocando una espiral donde los precios y los salarios se alimenten entre sí. Por otro, les preocupa que esa misma incertidumbre, sumada a la poca confianza de los inversores, termine por hundir la demanda global.

«Estamos atentos a lo que pase», ha dicho Lagarde. Todo apunta a que la cita clave será en junio, cuando el banco tenga que decidir si por fin afronta la subida de tipos. No quieren llegar tarde a la pelea contra la inflación (con el mal recuerdo de 2022 todavía presente), pero tampoco quieren pasarse de frenada y cargarse el poco crecimiento que se espera para este año.

La clave está en ver si la economía sigue el guion previsto en marzo (con una inflación del 2,6%) o si nos vamos al escenario pesimista del 3,5%. De momento, la situación cambia casi por días:

  • 31 de marzo: Con el conflicto a tope, los precios del petróleo nos metían de lleno en el peor escenario.

  • 10 de abril: Tras el anuncio del alto el fuego, la cosa se relajó y nos quedamos en un punto intermedio.

¿Qué esperan los mercados?

Los expertos creen que veremos entre una y tres subidas de tipos este año, empezando seguramente en junio. Será entonces cuando el BCE actualice sus previsiones con datos más frescos que den algo de luz a este panorama tan volátil. Lagarde, mientras tanto, cierra filas con su mensaje habitual: el compromiso con la estabilidad de precios es total y actuarán según lo pida la situación para que la inflación vuelva al 2%.