El Euríbor diario está rozando el 3%, y la pregunta que se hacen miles de hipotecados es siempre la misma: ¿es el momento de pasarse a tipo fijo? Si el indicador cierra el año en ese nivel, la cuota hipotecaria media subirá unos 1.377 euros al año. Una cifra que asusta, pero que no debería precipitar decisiones.
«No tomes decisiones con miedo»
La primera advertencia de Pau A. Monserrat, economista de Futur Legal, profesor de la UIB y miembro del CES, es precisamente esa: la prisa es mala consejera.
«Yo nunca recomiendo hacer cambios cuando hay problemas, porque se hacen de manera precipitada y asustados, sin la información y el asesoramiento independiente adecuados. No tomes decisiones en el momento en el que tienes miedo, sino a largo plazo; una hipoteca es a largo plazo», afirma.
Dicho esto, Monserrat aclara que la decisión de cambiar o no depende de las condiciones concretas de cada préstamo. Y añade un matiz importante: «Si la cuota mensual no representa una parte significativa de los ingresos, no conviene pasarla a fija, ya que te puedes permitir subidas y bajadas del Euríbor».
Las hipotecas fijas actuales, peores que las que vendrán
Hay otro argumento de peso para no precipitarse. Según Monserrat, las hipotecas fijas que ofrecen ahora los bancos son peores que las que se podrán contratar en el futuro, una vez que el contexto geopolítico se estabilice. «Los bancos ahora manejan las peores previsiones y las reflejan en sus tipos de interés», explica.
En otras palabras: quien se cambie a fija hoy, probablemente lo hará en el peor momento del ciclo para hacerlo.
¿Y si realmente no puedes asumir la subida?
Para quienes sí tengan dificultades para afrontar el incremento de cuota, Monserrat recomienda acudir a su entidad financiera para explorar qué condiciones a tipo fijo pueden ofrecerles. Pero con criterio.
El economista ofrece una regla práctica para evaluar si una hipoteca fija compensa:
- Si el tipo nominal supera el 3%, la hipoteca fija sale más cara que mantener la variable.
- Si el tipo nominal está por debajo del 3%, sin bonificaciones con coste asociado, la hipoteca fija empieza a ser atractiva.
Ojo con las bonificaciones: seguros de vida, de hogar, alarmas y otros productos vinculados tienen un coste real que debe sumarse al tipo nominal a la hora de comparar.
El paso que nunca hay que saltarse: el asesor independiente
Monserrat insiste en que antes de tomar cualquier decisión hay que hacer los deberes en orden: analizar la capacidad de ingresos, los gastos y la situación familiar; revisar en detalle las condiciones de la hipoteca variable actual; y solo entonces evaluar si el cambio a tipo fijo es conveniente.
«Siempre hay que acudir a un analista independiente que estudie nuestro perfil. Pero nunca debemos hacerlo con prisas, con miedo y solo escuchando lo que nos dice el director del banco», concluye.
La clave, en definitiva, no es el Euríbor en sí, sino entender qué impacto real tiene en tu situación concreta y tomar decisiones informadas, no reactivas.
