Los escandalosos números de Onlyfans

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La historia de OnlyFans arranca en noviembre de 2016, en la capital británica. Tim Stokely, emprendedor de Essex que ya había fundado otras plataformas de contenido para adultos, lanzó junto a su padre Guy Stokely y su hermano Thomas lo que inicialmente se concibió como una herramienta genérica: un sitio donde cualquier creador —músicos, cocineros, entrenadores personales— pudiera vender suscripciones a sus seguidores y recibir el 80% de los ingresos, reteniendo la plataforma el 20% restante.

El modelo no era original. Plataformas como Patreon ya existían. La diferencia estaba en lo que Stokely decidió permitir: en 2017, apenas un año después del lanzamiento, OnlyFans levantó la prohibición sobre el contenido explícito para adultos. Ese fue el momento que lo cambió todo.

Los números del primer año y medio eran modestos. En 2017, el volumen total de transacciones fue de apenas 3 millones de dólares. La empresa ni siquiera estaba obligada a presentar cuentas detalladas ante el registro mercantil británico, al considerarse todavía una empresa pequeña.

  • 2016
    Fundación en LondresTim Stokely lanza OnlyFans como plataforma genérica de creadores. El contenido explícito estaba prohibido.

  • 2017
    Se levanta la restricción de contenido adultoLa decisión transforma la naturaleza del negocio. Los pagos brutos del año son de 3 millones de dólares.

  • 2018
    Radvinsky compra el 75% de Fenix InternationalEl empresario ucraniano-estadounidense adquiere la empresa matriz. Al año siguiente toma el control total (100%).

  • 2020
    El gran salto: la pandemiaLos confinamientos globales multiplican por 8 el volumen de transacciones: de 270 millones a 2.200 millones de dólares en un solo año.

  • 2021
    El intento fallido de prohibir el contenido explícitoBajo presión de procesadores de pago, OnlyFans anuncia que vetará el porno. La reacción de los creadores obliga a revertir la decisión en semanas.

  • 2024
    Récord histórico: 7.220 millones en pagos brutosRadvinsky recibe 701 millones en dividendos. Comienza a negociar la venta del 60% de la empresa.

  • 2026
    Muerte de Leonid Radvinsky, 23 de marzoFallece a los 43 años. La empresa enfrenta una transición incierta de propiedad, con negociaciones de venta en curso.

El arquitecto en la sombra: Leonid Radvinsky

Radvinsky era exactamente lo contrario de Elon Musk o Mark Zuckerberg: un multimillonario que jamás buscó los focos. Nacido en la ciudad portuaria ucraniana de Odesa en 1982, emigró de niño a los suburbios de Chicago, donde creció y estudió Economía en la prestigiosa Universidad Northwestern, graduándose en 2002.

Desde la universidad ya gestionaba sitios web de referencias para contenido adulto. En 2004 adquirió MyFreeCams, una plataforma de cámaras en vivo para adultos que se convertiría en su trampolín. Cuando en 2018 Tim Stokely le envió correos con ideas estratégicas para OnlyFans, Radvinsky quedó tan impresionado con el potencial del negocio que negoció la compra del 75% de la empresa matriz, Fenix International Limited. Meses después, controlaba el 100%.

Cuando Radvinsky adquirió OnlyFans, los pagos brutos anuales rondaban los 75 millones de dólares. En 2024, superaban los 7.000 millones. Una multiplicación por casi 100 en seis años.
Su estrategia fue quirúrgica: mantener la plantilla radicalmente pequeña, externalizar las operaciones intensivas en mano de obra, aprovechar otras redes sociales como Instagram y Twitter para que los propios creadores trajeran a sus audiencias, y protegerse del duopolio de Apple y Google operando exclusivamente en web.

Los números que cambian la perspectiva

El modelo de negocio es de una simplicidad elegante: OnlyFans se queda con el 20% de cada transacción y paga el 80% restante a los creadores. Sin publicidad. Sin algoritmos de recomendación que vendan datos. Sin app en las tiendas oficiales. Una relación directa entre creador y fan, con la plataforma como intermediaria.

Lo que hace única a la compañía desde el punto de vista económico no son los ingresos totales —hay empresas más grandes— sino la ratio ingresos/empleado, que no tiene precedentes entre las grandes corporaciones del mundo:

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Con 42 empleados a tiempo completo —dato del año fiscal 2023, una reducción frente a los 52 de 2022— y 1.300 millones de dólares en ingresos netos, la empresa genera casi 31 millones de dólares por trabajador. Microsoft, en el extremo opuesto, genera 28 veces menos ingresos por empleado. La cifra es tan extrema que algunos analistas prefieren hablar de una «empresa-algoritmo» más que de una empresa convencional: la mayor parte del trabajo real lo realizan los propios creadores y los contratistas externos, que sí ascienden a varios centenares, pero que no figuran en nómina.

La evolución del negocio año a año

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La pandemia: el catalizador inesperado

Si existe un punto de inflexión en la historia de OnlyFans, ese es marzo de 2020. El cierre de bares, discotecas, clubes de striptease y otros locales de entretenimiento para adultos, combinado con el desplome del empleo en hostelería y espectáculo, empujó a decenas de miles de personas a abrir cuentas en la plataforma para generar ingresos alternativos.

El efecto fue explosivo: de 270 millones de dólares en pagos brutos en 2019, la plataforma saltó a 2.200 millones en 2020, una multiplicación por ocho en doce meses. El número de creadores y usuarios se disparó en todo el mundo. Celebridades como Cardi B, Bella Thorne o Carmen Electra se unieron, generando cobertura mediática masiva y legitimando culturalmente lo que hasta entonces era visto como un rincón marginal de internet.

El caso de Bella Thorne es especialmente revelador de las tensiones internas del modelo: en agosto de 2020, la actriz recaudó un millón de dólares en su primer día en la plataforma y 2 millones en su primera semana. Pero cuando anunció contenido explícito que luego no cumplió, la plataforma impuso límites a las propinas y a los precios de los mensajes privados para reducir los fraudes, lo que generó una revuelta masiva entre los creadores que dependían de esos ingresos como su sustento principal.

El giro fallido de 2021: cuando OnlyFans intentó abandonar el contenido para adultos

En agosto de 2021, la empresa anunció que a partir del 1 de octubre prohibiría el «contenido sexualmente explícito». La razón oficial era la presión de los procesadores de pago —Visa y Mastercard— que habían endurecido sus condiciones con plataformas de contenido adulto tras el escándalo de Pornhub, acusada de alojar material ilegal.

La reacción fue inmediata y brutal. Los creadores, muchos de los cuales habían construido negocios enteros sobre la plataforma, amenazaron con migrar masivamente. La prensa cubrió la historia como un suicidio empresarial. En menos de una semana, OnlyFans dio marcha atrás. El anuncio fue retirado, y la empresa declaró haber obtenido «garantías suficientes» de sus socios financieros para seguir operando con normalidad.

El intento de 2021 demostró que OnlyFans no podía separarse del contenido adulto sin dejar de ser OnlyFans. Su valor de mercado era, en gran medida, exactamente aquello de lo que quería desprenderse.

Este episodio reveló la paradoja central del negocio: era extraordinariamente rentable precisamente porque hacía lo que los gigantes tecnológicos no podían o no querían hacer. Pero esa misma especialización lo atrapaba en una identidad de la que resultaba difícil escapar.

La máquina de hacer dinero: cómo funciona el modelo

La arquitectura del negocio merece un análisis detenido, porque explica por qué genera márgenes operativos del 50%, superiores a los de Meta (35%), Alphabet (30%) o Microsoft (40%).

Primero, el modelo de ingresos: OnlyFans cobra el 20% de todas las transacciones, sean suscripciones mensuales, compras individuales de fotos o vídeos, propinas, o mensajes privados de pago. En 2023, los ingresos no basados en suscripciones —es decir, compras puntuales y propinas— crecieron hasta los 765 millones de dólares, superando ya a los ingresos recurrentes por suscripción.

Segundo, el coste de adquisición de usuarios es prácticamente cero:los creadores traen a sus propias audiencias desde Instagram, Twitter, TikTok o sus propias newsletters. OnlyFans no necesita gastar en marketing porque sus «comerciales» son los propios creadores, incentivados por quedarse el 80% de todo lo que generen.

Tercero, no hay app en tiendas oficiales: al operar exclusivamente en web, OnlyFans evita el peaje del 30% que cobran Apple y Google en sus App Stores. Esto solo supone un ahorro de cientos de millones de dólares anuales.

Cuarto, la plantilla mínima viable: 42 empleados. El grueso de la moderación de contenido y verificación de cuentas se externaliza a cientos de contratistas. La infraestructura tecnológica se apoya en servicios cloud. El resultado es una estructura de costes sin precedentes para una empresa con más de 1.400 millones de dólares en ingresos.

La fortuna de Radvinsky: 1,9 millones de dólares al día

Desde que adquirió el control total de Fenix International hasta el momento de su muerte, Radvinsky acumuló una de las fortunas más silenciosas del mundo tecnológico. Según Forbes, al morir su patrimonio neto ascendía a 4.700 millones de dólares, situándole en el puesto 873 de la lista global de multimillonarios.

Los dividendos recibidos cuentan la historia mejor que cualquier cifra de patrimonio: 338 millones en 2022, 472 millones en 2023, y 701 millones en 2024. Este último dato convirtió a Radvinsky en uno de los beneficiarios de dividendos más generosos entre las empresas privadas registradas en Reino Unido. En total, entre 2021 y la fecha de su muerte, recibió más de 1.800 millones de dólares en dividendos.

La estimación de Forbes de 1,9 millones de dólares diarios para 2024 no es exagerada: son los 701 millones del año divididos entre 365 días.

Radvinsky y su esposa Katie Chudnovsky, también ucraniana-soviética y conocida desde su infancia en Chicago, compartían una vocación filantrópica que manifestaban con discreción. En 2022 donaron más de 1,3 millones de dólares en criptomonedas para ayuda a Ucrania tras la invasión rusa. En 2024, poco antes de su muerte, él y su esposa financiaron un programa de subvenciones de 23 millones de dólares para investigación oncológica a través de su fundación, en lo que ahora adquiere una dimensión especialmente significativa.

La incertidumbre tras la muerte del fundador

La muerte de Radvinsky deja a OnlyFans en un momento de profunda incertidumbre sobre su propiedad y su futuro. Desde agosto de 2025, el empresario había estado negociando la venta de un 60% de la empresa con Architect Capital, una firma de inversiones de San Francisco, en una operación que valoraba OnlyFans en torno a los 8.000 millones de dólares y que incluía aproximadamente 2.000 millones de dólares en deuda. Las negociaciones se encontraban en «fase inicial» en el momento del fallecimiento.

Las participaciones de Radvinsky en Fenix International estaban, desde 2024, bajo el control del fideicomiso LR Fenix Trust, lo que proporciona cierta continuidad legal pero no resuelve la cuestión estratégica: quién conducirá la empresa, si se completará la venta, y si la nueva dirección mantendrá el modelo que ha generado resultados tan extraordinarios.

La CEO actual, Keily Blair, que sustituyó a Tim Stokely en diciembre de 2021, ha señalado repetidamente la voluntad de la empresa de diversificarse más allá del contenido adulto, con acuerdos deportivos firmados en 2024 con organizaciones y atletas profesionales. Pero la realidad financiera es tozuda: la inmensa mayoría de los ingresos sigue procediendo del contenido explícito.

El legado económico: una lección sobre eficiencia radical

OnlyFans plantea una pregunta incómoda para el análisis económico convencional: ¿qué es una empresa, realmente? Si definimos una empresa por sus ingresos generados con el trabajo de sus empleados directos, la plataforma es una anomalía estadística. Si la definimos como la entidad que captura valor en un ecosistema donde otros —los creadores— realizan el trabajo creativo, entonces es un modelo perfectamente coherente con la economía de plataforma que Amazon, Airbnb o Uber han popularizado.

La diferencia es que OnlyFans llevó esta lógica a un extremo que ninguna de esas plataformas ha alcanzado: mientras Airbnb o Uber requieren infraestructuras físicas de soporte y equipos de cientos de personas para gestionar la relación con sus «trabajadores», OnlyFans opera con una estructura de 42 personas y márgenes del 50%.

Lo que comenzó como un proyecto casi marginal en un local de oficinas londinense en 2016 se convirtió, en menos de una década, en uno de los experimentos más reveladores sobre los límites de la eficiencia empresarial en la era digital. Un experimento cuyo arquitecto principal, con 4.700 millones de dólares en el bolsillo y 43 años de edad, ya no estará para ver cómo termina.