Es bien sabido en el mundo de las inversiones que el dinero es cauteloso. BlackRock, la gestora de activos más grande a nivel mundial, está experimentando las consecuencias de esta máxima. Recientemente, se ha visto obligada a limitar la cantidad que los inversores pueden retirar de uno de sus fondos debido a una ola masiva de solicitudes de reembolso. Esta noticia provocó una caída de más del 7% en sus acciones durante la sesión bursátil del viernes, marcando su segundo mayor retroceso diario desde marzo de 2020.
BlackRock ha impuesto restricciones a la retirada de capital del Fondo de Préstamos Corporativos HPS, que gestiona unos 26.000 millones de dólares. Según la compañía, los inversores solicitaron la devolución del 9,3% del capital durante el último trimestre, lo que equivale a 1.200 millones de dólares. Sin embargo, BlackRock decidió limitar los reembolsos al 5%, es decir, 620 millones de dólares.
La gestora justificó esta medida como una acción coherente con su gestión de liquidez para este tipo de productos. Argumentan que, de no hacerlo, habría un desequilibrio entre el capital de los inversores y la duración prevista de los préstamos de crédito privado.
El fondo en cuestión invierte en deuda sénior garantizada con tipos flotantes de empresas del mercado medio estadounidense, con una parte importante de su capital invertido en empresas de software. Se estima que alrededor de una quinta parte de sus inversiones se encuentran en compañías tecnológicas.
Este tipo de vehículos de inversión atrajo grandes sumas de dinero de inversores minoristas, seducidos por los altos rendimientos que habían ofrecido en el pasado. Sin embargo, la confianza comenzó a tambalearse cuando surgieron indicios de que algunas entidades no estaban cumpliendo con la diligencia debida en el mercado de préstamos corporativos. Las quiebras de First Brands, un fabricante de piezas de automóvil, y Tricolor, un prestamista que había recurrido al crédito privado, actuaron como señales de alarma el año anterior.
Un ejemplo reciente es el caso de Blue Owl, que detuvo permanentemente los reembolsos en uno de sus fondos, lo que generó aún más inestabilidad en un mercado ya afectado por la incertidumbre.
La noticia de BlackRock tuvo un impacto significativo en los mercados. La compañía experimentó una caída del 7,69% en bolsa al cierre del viernes, cotizando a 955,45 dólares por acción después de haber alcanzado máximos intradía de casi 995 dólares. Esta caída representa la segunda mayor desde marzo de 2020, solo superada por el retroceso del 7,71% del 3 de abril del año pasado. El volumen de capital movido en la jornada superó los 1,8 millones de dólares, el mayor desde julio.
La caída de BlackRock tuvo un efecto dominó en otras firmas de capital privado, como Ares Management, Blue Owl, Carlyle, KKR y TPG, que también experimentaron descensos en sus acciones.
- Ares Management: -6%
- Blue Owl: > -5%
- Carlyle: > -5%
- KKR: > -4%
- TPG: > -4%
