Los cohetes que utilizan los chinos para su programa espacial se llaman Chángzhēng (Larga Marcha este nombre rinde homenaje a un evento histórico clave de la Revolución China). Entre ellos estaca el CZ-10 que todavía está en desarrollo y está diseñado específicamente para llevar seres humanos a la Luna antes de 2030.
Pues bien, estos cohetes son de fuegos artificiales si los comparamos con la economía de su país. China acaba de registrar una cifra récord en su balanza comercial: un superávit de 1,19 billones de dólares. Según los datos oficiales de las aduanas chinas publicados este miércoles, esto supone un crecimiento del 20% respecto al año anterior, una cifra que ha dejado boquiabiertos a los analistas internacionales.
El superávit es la diferencia entre lo que un país vende al exterior y lo que compra. En el caso de China, sus ventas ya habían superado el billón de dólares en noviembre. Aunque Donald Trump ha intentado frenar el empuje de las fábricas chinas mediante aranceles, el gigante asiático ha sabido reaccionar. Si bien sus ventas directas a Estados Unidos cayeron un 22%, China compensó esa pérdida enviando sus productos a través de rutas alternativas en el Sudeste Asiático y reforzando sus exportaciones hacia Europa, África y América Latina.
¿Por qué está vendiendo tanto China? Hay varios factores clave detrás de este fenómeno:
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Producción propia: El gobierno chino se ha esforzado en fabricar ellos mismos lo que antes compraban fuera.
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Menos consumo interno: La crisis inmobiliaria que arrastra el país desde 2021 ha mermado los ahorros de las familias. Al no tener dinero para comprar coches o cosméticos extranjeros, el exceso de productos que fabrican las empresas chinas se acaba enviando fuera.
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Moneda barata e inflación: Tener una moneda débil hace que los productos chinos sean muy competitivos en el mercado global. Además, con la subida de precios en Occidente, los productos llegados de China resultan mucho más atractivos por su bajo coste.
Por su parte, las autoridades chinas se defienden de las críticas asegurando que, si no compran más al extranjero, es por las restricciones que imponen países como Estados Unidos a la tecnología punta. Según Wang Jun, responsable de aduanas, China importaría mucho más si no se pusieran trabas políticas al comercio.
