Echar una mano a los hijos para que se compren un coche, den la entrada de un piso o paguen sus estudios es algo muy común. Sin embargo, aunque parezca un gesto privado, estas transferencias de dinero deben quedar bien registradas para no tener sustos con Hacienda. Aunque muchas veces no haya que pagar impuestos por ello, es fundamental dejar constancia del movimiento.
Hay que diferenciar bien entre un préstamo (dinero que se devuelve) y una donación (regalo), ya que cada uno tiene sus propias reglas. Si no se hace el papeleo mínimo, la Agencia Tributaria podría sospechar que estamos ocultando beneficios o ingresos no declarados. Además, a partir de 2026, los bancos avisarán a Hacienda cada año sobre los clientes que muevan más de 25.000 euros en total, aumentando así la vigilancia sobre el fraude.
¿Cómo se registra un préstamo entre particulares?
Si prestas dinero a un familiar o amigo con la intención de que te lo devuelva, para Hacienda esto cuenta como una «Transmisión Patrimonial». Lo primero es redactar un contrato sencillo donde figure quién deja el dinero, quién lo recibe, cuánto es, en qué plazos se devolverá y si habrá intereses o no.
Para que sea oficial, el que recibe el dinero debe presentar el modelo 600 en la oficina de Hacienda de su comunidad autónoma. Este trámite es obligatorio y hay un plazo de 30 días desde que se recibe el ingreso.
¿Se pagan impuestos por estos préstamos?
Si el préstamo es entre familiares y se pacta al 0% de interés (sin cobrar nada extra), no hay que pagar ni un euro de impuestos, aunque sí es obligatorio presentar el documento que lo acredita. Eso sí, si decides cobrar intereses por ese préstamo, entonces quien presta el dinero deberá declararlos en su renta como un beneficio por su capital.
El caso de las donaciones: Cuando el dinero no se devuelve
Si el dinero es un regalo (una donación), la norma cambia. En este caso, hay que declararlo siempre a través del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, sin importar que la cantidad sea pequeña. Técnicamente, incluso los regalos de boda entrarían aquí.
Lo que se paga depende totalmente de dónde vivas, ya que cada comunidad autónoma tiene sus propias reglas. Por ejemplo, en Madrid existen bonificaciones muy altas que hacen que apenas se pague nada entre padres e hijos. En cambio, en otros sitios como Cataluña, el coste puede ser mayor al no contar con esas ventajas. Por lo general, cuanto más cercano sea el parentesco (hijos, padres, cónyuges), menos impuestos se pagan.
¿Cómo informar de una donación?
El responsable de declarar el regalo es quien recibe el dinero, y tiene un mes de plazo para hacerlo. Normalmente se requiere un documento público que explique de dónde viene ese capital.
Aunque Hacienda no suele investigar transferencias muy pequeñas, si la cifra supera los 10.000 euros es muy probable que pidan explicaciones. No declarar una donación puede traer multas graves. De hecho, si Hacienda detecta un ingreso y no sabes explicar de dónde viene, pueden obligarte a pagar por él en el IRPF con los tipos más altos, que en algunas zonas llegan al 56%.
¿Cómo se calcula el impuesto?
Para saber la cifra final, primero se mira la cantidad recibida y se restan las reducciones por parentesco o situación personal. Después se aplica la tarifa que marque tu comunidad autónoma. A nivel estatal, los porcentajes van desde el 7,65% para cantidades pequeñas hasta el 34% para las más altas, aunque al final todo depende de las bonificaciones y descuentos que aplique cada región.
