¿Y si parte de la deuda externa se pudiera pagar en yuanes, en lugar de dólares? Parece una pregunta técnica, pero en realidad podría redefinir las reglas del juego económico global. Y eso es justo lo que ha comenzado a explorar Etiopía, que ha iniciado conversaciones con China para convertir parte de su deuda —más de 5.000 millones de dólares— a préstamos denominados en yuanes.
Este movimiento no es casual ni aislado. Sigue los pasos de Kenia, otro país africano que ya ha dado el salto hacia el yuan, y se alinea con una estrategia clara de Pekín: convertir al yuan en una moneda internacional de peso, rivalizando con el dólar y el euro.
¿Qué está haciendo exactamente Etiopía?
En octubre, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, Eyob Tekalign, gobernador del banco central de Etiopía, confirmó que había iniciado conversaciones en Pekín con el Banco de Exportación e Importación de China (Exim Bank) y el Banco Popular de China. El objetivo es negociar un swap de divisas o un refinanciamiento parcial de su deuda en yuanes.
Etiopía debe a China aproximadamente 5.380 millones de dólares, una cifra que representa un peso considerable para un país que ha enfrentado conflictos armados, crisis humanitarias y una elevada inflación en los últimos años. Pasar parte de esta deuda al yuan podría aliviar la presión sobre sus reservas en dólares, facilitar los pagos y reforzar su relación económica con Pekín.
¿Por qué pagar en yuanes y no en dólares?
Tradicionalmente, el dólar estadounidense ha sido la moneda reina en el comercio y las finanzas internacionales. Pero en los últimos años, China ha intensificado sus esfuerzos por impulsar el uso del yuan en los mercados globales, sobre todo entre países con los que mantiene fuertes lazos comerciales o financieros.
Pagar en yuanes puede ofrecer ventajas para países como Etiopía:
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Reduce la exposición al tipo de cambio del dólar, que puede ser volátil y encarecer el servicio de la deuda.
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Fortalece la cooperación con China, principal socio comercial e inversor en infraestructuras clave del país africano.
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Permite acceder a condiciones más favorables, como tipos de interés más bajos o periodos de gracia más amplios.
Y para China, esta jugada refuerza su ambición de posicionar el yuan como moneda de referencia global, especialmente en el llamado «Sur Global».
China y África: una relación cada vez más en yuanes
La presencia de China en África ha crecido de forma exponencial en las últimas dos décadas. Desde la construcción de puentes y carreteras hasta la financiación de trenes y presas, Pekín ha canalizado miles de millones de dólares en inversiones y préstamos a países africanos. Y ahora, muchos de estos países buscan formas más flexibles de gestionar esa deuda.
Kenia, por ejemplo, ya firmó un acuerdo con China para realizar intercambios comerciales y pagos de deuda en yuanes. Nigeria, Sudáfrica y Ghana también han explorado opciones similares. Y el interés de Etiopía no hace más que confirmar esta tendencia hacia una «yuanización» parcial de las finanzas africanas.
¿Estamos ante el principio del fin del dominio del dólar?
Aunque es pronto para hacer sonar las alarmas en Washington, no se puede ignorar el simbolismo. Cada vez que un país opta por el yuan en lugar del dólar, China gana terreno en la batalla monetaria global.
Según datos del SWIFT, el sistema de pagos internacional, el yuan representa todavía menos del 4% de las transacciones globales, frente al más del 40% del dólar. Pero el ritmo de crecimiento es constante, especialmente en regiones donde la influencia económica de China es mayor.
Para países con economías emergentes, esta diversificación monetaria puede ser una vía para reducir su dependencia del dólar y mejorar su margen de maniobra financiera.
