El gran pelotazo de las balizas V-16: un negocio de 1.400 millones

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A partir del 1 de enero de 2026, llevar en el coche una baliza V-16 conectada dejará de ser una recomendación para convertirse en una obligación legal en España. La Dirección General de Tráfico (DGT) lo ha dejado claro: no habrá prórrogas ni excepciones. Y quien no la lleve, se expone a una multa de 200 euros.

Estas balizas sustituyen a los triángulos de emergencia, que durante décadas fueron el recurso estándar para advertir de una avería o accidente. El problema es que colocarlos obligaba a bajar del vehículo, muchas veces en condiciones de baja visibilidad o en el arcén de una autovía. El resultado: una veintena de muertes al año por atropello. Las nuevas luces V-16 se colocan en segundos sobre el techo del coche y son visibles a un kilómetro de distancia gracias a su luz 360°. Además, al estar conectadas con el sistema DGT 3.0, alertan automáticamente de la incidencia a otros conductores a través de paneles informativos y apps de navegación.

Hasta aquí, todo parece tener lógica. Mejora de la seguridad, avances tecnológicos y reducción de riesgos. Pero, como suele pasar, la medida también ha abierto la puerta a un negocio gigantesco.

Con 34,5 millones de vehículos asegurados en España, y un precio medio por baliza de 40 euros, el volumen total del mercado se estima en casi 1.400 millones de euros. Solo en concepto de IVA, el Estado ingresaría cerca de 300 millones. Y aquí es donde la seguridad vial y el negocio se cruzan.

La DGT ha homologado 239 modelos de balizas, producidas por 29 empresas, aunque tres marcas acaparan el grueso del mercado: Limburg Technology (102 modelos), Ledel Solutions (42) y Premier Auto Accessory (21). En otras palabras, hay pocos ganadores muy claros en este nuevo escenario.

Uno de los nombres más destacados es Netun Solutions, una empresa fundada por dos exguardias civiles, Jorge Costas y Jorge Torre. Este último patentó una de las primeras balizas en 2013, mucho antes de que la DGT decidiera imponer su obligatoriedad. En 2019, tras el respaldo oficial al dispositivo, la compañía despegó. En 2022, fue la primera en recibir la homologación oficial para vender balizas conectadas y ha sido elegida como proveedora de dispositivos para los vehículos de la Administración.

La otra pata del negocio es la conectividad. Las balizas deben enviar datos en tiempo real durante al menos 12 años, lo que implica una infraestructura de telecomunicaciones detrás. Aquí es donde entran Vodafone, Telefónica y Masorange, entre otros. Vodafone fue pionera al asociarse con Netun para ofrecer el servicio de conexión con la plataforma DGT 3.0, en colaboración con firmas como Pons Mobility, Kapsch TrafficCom e Inspide.

Mientras tanto, otros países de la UE observan desde la barrera. A día de hoy, España es el único estado miembro que obliga a todos los vehículos a llevar esta baliza conectada, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si detrás de esta exigencia hay razones de seguridad o si también pesan, y mucho, los intereses económicos.

Para quien tenga pensado conducir fuera de nuestras fronteras, el consejo sigue siendo el de antes: llevar también los viejos triángulos en el maletero, porque en la mayoría de países europeos aún son el único sistema obligatorio de señalización en caso de avería.