Los hipotecados se enfrentan a un duro invierno

Los hipotecados se enfrentan a un duro invierno 1

Aunque el euríbor sigue por debajo del nivel del año pasado por estas fechas, su trayectoria reciente apunta hacia una nueva etapa de encarecimiento. En noviembre está marcando una media del 2,21%, frente al 2,5% con que cerró en noviembre del año anterior. Esto supone un pequeño respiro para los que tienen revisión anual, pero no tanto para quienes revisan su préstamo cada seis meses.

Las hipotecas con revisión semestral ya han empezado a notar el repunte, puesto que el valor de octubre (2,187%) superó al de abril (2,143%). Si esta progresión continúa, algo que muchos expertos dan por hecho, a partir de la primavera los ajustes de las cuotas también se harán notar en las revisiones anuales.

El euríbor, al fin y al cabo, se mueve al ritmo de los tipos de interés del Banco Central Europeo. Y aunque el BCE parece haber alcanzado un punto de equilibrio (lo que se conoce como “territorio neutral”), todo indica que no se producirán nuevas bajadas hasta que la inflación lo permita de forma clara. Es decir, nos quedaremos en una especie de pausa tensa en torno al 2%, con ligeros movimientos en ambas direcciones.

Fin de la guerra de hipotecas: las entidades endurecen sus ofertas

Durante los últimos años, la banca había entrado en una dinámica muy agresiva para captar clientes hipotecarios, con tipos más bajos que los habituales en otros países europeos. Pero esa etapa parece estar tocando a su fin.

Algunas entidades como BBVA, Santander o Bankinter han empezado a reconocer abiertamente que esa estrategia no era sostenible. Aunque eso suponga ceder cuota de mercado, prefieren preservar márgenes antes que seguir abaratando préstamos.

Desde el verano, al menos siete bancos han encarecido sus hipotecas: Santander, BBVA, Bankinter, COINC, Cajasiete, Unicaja e ING. Las subidas se han notado sobre todo en los productos a tipo fijo, aunque también hay revisiones al alza en algunas variables.

Además de subir precios, los bancos también están filtrando más las solicitudes. Uno de cada cinco reconoce haber endurecido sus criterios de concesión en el último trimestre, una proporción muy superior a la que se observa en países como Alemania, Francia o Italia.

Detrás de esta actitud más conservadora está el temor a un repunte de la morosidad en un momento en el que muchos hogares ya van ajustados. La banca ha aprendido de otras épocas y ahora se muestra mucho más selectiva, priorizando perfiles con estabilidad laboral y una buena capacidad de ahorro.