“Pig butchering”: la cruel estafa que mezcla seducción, criptos y esclavitud moderna

“Pig butchering”: la cruel estafa que mezcla seducción, criptos y esclavitud moderna 1

El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) anunció recientemente la mayor incautación de criptomonedas de su historia: cerca de 15.000 millones de dólares en bitcoin. El dinero estaba vinculado a una red internacional de fraude financiero liderada, presuntamente, por Chen Zhi, un ciudadano chino de 38 años también conocido como «Vincent».

Zhi, aún prófugo, ha sido acusado de conspiración para cometer fraude electrónico y blanqueo de capitales en una corte federal de Brooklyn (Nueva York), y se enfrenta a hasta 40 años de prisión si es declarado culpable.

La trama detrás del «pig butchering»: cuando la estafa empieza con un mensaje amable

El esquema que dirigía Zhi se enmarca dentro del fenómeno conocido como pig butchering (literalmente, “matanza de cerdos”), un tipo de estafa que ha proliferado en redes sociales y apps de mensajería.

En este modelo, los estafadores contactan a las víctimas —a menudo con una apariencia seductora o amigable— y, tras semanas o meses de generar confianza, les convencen para invertir en criptomonedas a través de supuestas plataformas financieras. Pero el dinero nunca se invierte: es desviado directamente a cuentas controladas por los criminales.

Este tipo de estafas ha generado miles de millones en pérdidas globales, y ahora se ha revelado que detrás de una de las redes más activas estaba el conglomerado empresarial Prince Holding Group, fundado por Zhi en Camboya.

Empresas fachada, mano de obra forzada y una red global de influencias

Según la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York, el Prince Group operaba al menos diez  centros de estafa en Camboya, muchos de ellos mantenidos por personas víctimas de trata y obligadas a trabajar bajo coacción o amenazas.

En uno de los centros intervenidos, se descubrieron 1.250 teléfonos móviles conectados a 76.000 cuentas en redes sociales, lo que da una idea del nivel de sofisticación y automatización del esquema fraudulento.

Pero el alcance de esta red no se limita al crimen financiero. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. ha calificado al Prince Group como una organización criminal transnacional, e impuesto sanciones a más de 100 personas y entidades vinculadas.

Los documentos judiciales revelan también que Zhi y sus asociados habrían sobornado a funcionarios públicos en varios países, con el fin de evitar investigaciones y proteger sus operaciones.

Una estafa global con víctimas en Nueva York y más allá

Aunque el epicentro de las operaciones estaba en Asia, las víctimas se extienden por todo el mundo.

Zhi dirigió una de las operaciones de fraude de inversión más grandes de la historia. Además del daño económico, las autoridades subrayan el impacto humano: cientos de personas traficadas y explotadas para mantener operativa la red, bajo amenazas constantes y sin posibilidad de escapar.