Elon Musk vuelve a acaparar titulares al marcar un nuevo hito en la historia de las grandes fortunas: se ha convertido en la primera persona en alcanzar un patrimonio personal que supera la barrera de los 500.000 millones de dólares. Así lo ha señalado inicialmente la revista estadounidense Forbes, aunque posteriormente ajustó la cifra a 499.100 millones de dólares, lo que equivale a más de 424.800 millones de euros. Este leve ajuste no resta importancia al hecho: Musk se mantiene como el hombre más rico del planeta, con una fortuna en constante movimiento que depende en gran medida de la valoración de las empresas que controla.
La dificultad para calcular con precisión su patrimonio radica en que no todas sus compañías cotizan en los mercados públicos. Por ejemplo, su participación en Tesla, empresa que ha revolucionado la industria automotriz con la apuesta por los vehículos eléctricos, representa una parte crucial de su riqueza. Musk controla aproximadamente el 12% de Tesla, cuya capitalización bursátil se sitúa en torno a 1,53 billones de dólares, consolidando a la compañía como una de las más valiosas del mundo.
Pero Tesla es solo una pieza dentro del imperio de Musk. El empresario nacido en Sudáfrica también posee un 42% de SpaceX, la compañía aeroespacial que ha logrado contratos millonarios con la NASA y el Pentágono, además de liderar el desarrollo de cohetes reutilizables y del ambicioso proyecto de internet satelital Starlink. Actualmente, SpaceX está valorada en cerca de 400.000 millones de dólares, lo que la convierte en una de las firmas privadas más valiosas del planeta.
A esto se suman otros negocios que, aunque más pequeños en comparación, refuerzan su portafolio: X (antes Twitter), adquirida en 2022 y posteriormente fusionada con su nueva empresa de inteligencia artificial xAI, así como Neuralink, dedicada a la neurotecnología, y The Boring Company, que desarrolla proyectos de infraestructuras subterráneas para transporte urbano. Cada una de estas compañías refleja la visión futurista de Musk y contribuye al valor global de su patrimonio.
Cabe recordar que no es la primera vez que Musk rompe barreras históricas en términos de riqueza personal. En diciembre de 2024 ya había superado los 400.000 millones de dólares, impulsado entonces por el optimismo de los inversores sobre un posible acercamiento con el entonces presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, aquella relación política pronto se tensó una vez que Trump asumió el poder, lo que generó incertidumbre en los mercados sobre hasta qué punto esa cercanía beneficiaría a Tesla y a los demás proyectos del empresario.
El ascenso patrimonial de Musk refleja no solo la evolución de sus compañías, sino también la volatilidad del mercado tecnológico y automotriz. Sus activos pueden experimentar variaciones multimillonarias en cuestión de horas, lo que convierte el seguimiento de su fortuna en un ejercicio complejo y cambiante. Aun así, su figura sigue siendo la de un innovador que combina la tecnología con la capacidad de captar inversiones y generar expectativas en sectores estratégicos para el futuro: la movilidad eléctrica, la conquista espacial, la inteligencia artificial y la biotecnología.
Con esta nueva marca de riqueza, Elon Musk no solo se afianza como líder indiscutible en la lista de multimillonarios, sino también como el símbolo de una era en la que los grandes capitales están estrechamente vinculados al avance tecnológico y a la transformación de industrias enteras.
