La tasa de ahorro de los hogares españoles se situó en el segundo trimestre de 2025 en el 12,4% de su renta disponible bruta, según datos desestacionalizados del INE. Esta cifra supone un descenso de cuatro décimas respecto al trimestre anterior y apenas una décima más que en el mismo periodo de 2024. En otras palabras: el esfuerzo de ahorro se mantiene, pero empieza a mostrar signos de contención.
Ahora bien, si se observa el dato sin desestacionalizar (es decir, sin ajustar por factores como la estacionalidad del verano), la tasa de ahorro asciende al 20,4%, una cifra prácticamente idéntica a la del segundo trimestre de 2024. Esto se explica porque entre abril y junio aumentan tanto los ingresos como el consumo, pero también el ahorro, gracias a pagas extra, devoluciones de IRPF o simplemente una mayor actividad económica.
En total, las familias ahorraron 59.584 millones de euros, un 6,3% más que en el mismo trimestre del año anterior. Al mismo tiempo, elevaron su gasto en consumo en un 5,9%, hasta los 231.952 millones, e incrementaron su inversión un 12,4%, alcanzando los 20.736 millones de euros. Esto indica que el aumento de la renta no se está destinando únicamente a consumir más, sino también a invertir y ahorrar.
Los hogares siguen siendo el motor de la financiación nacional
Con una renta disponible de 291.103 millones de euros (+6% interanual), los hogares generaron una capacidad de financiación de 38.463 millones de euros, lo que supone que, incluso tras invertir, sobró dinero para financiar otras partes de la economía. Este superávit es superior al del año pasado, cuando fue de 37.048 millones.
Este dato es importante: en una economía donde las administraciones públicas y las empresas no financieras presentan déficits, los hogares y las entidades financieras compensan con su capacidad de financiación. En concreto, estos dos sectores aportaron un saldo positivo conjunto de 10.130 millones de euros, frente a los 7.917 millones del mismo trimestre de 2024.
La economía española aguanta, pero con matices
En conjunto, la economía española cerró el segundo trimestre con una capacidad de financiación de 18.177 millones de euros, equivalente al 4,3% del PIB. Aunque supone una mejora respecto a los 16.596 millones del año anterior, el dato desestacionalizado muestra una ligera caída de dos décimas respecto al trimestre previo, situándose en el 4,1% del PIB.
Este leve enfriamiento no debería alarmar, pero sí conviene vigilar la tendencia, especialmente si se tiene en cuenta que las Administraciones Públicas han incrementado su déficit, pasando de 26.807 millones en el segundo trimestre de 2024 a 27.533 millones en 2025 (un 2,6% del PIB).
Además, las sociedades no financieras también registraron una mayor necesidad de financiación: 2.883 millones de euros, frente a los 1.562 millones del año anterior. Es decir, las empresas están gastando más de lo que ingresan, lo que podría reflejar un aumento de la inversión o un descenso de márgenes.
La renta nacional crece gracias al empleo… y algo menos a los beneficios
Por último, la renta nacional bruta ascendió a 420.503 millones de euros, un 5,6% más que en el mismo trimestre de 2024. Este crecimiento se explica sobre todo por el incremento en un 7% de la remuneración de los asalariados, es decir, los sueldos suben y eso tira del ingreso total del país. El excedente bruto de explotación (los beneficios empresariales), por su parte, subió solo un 2,8%.
La renta nacional disponible bruta (lo que efectivamente queda en el país tras transferencias con el exterior) también creció un 5,6%, hasta 416.443 millones de euros. En términos desestacionalizados, el avance fue más moderado: un 1,1% en la renta bruta y un 1% en la disponible respecto al primer trimestre.
