La cara y la cruz de la congelación de tipos. Desde hipotecas a depósitos.

La cara y la cruz de la congelación de tipos. Desde hipotecas a depósitos. 1

La decisión del Banco Central Europeo de mantener los tipos sin cambios por segundo mes consecutivo ha tenido un efecto directo en la percepción de estabilidad en los mercados financieros, especialmente en el hipotecario. Con la tasa de depósito anclada en el 2%, la principal de refinanciación en el 2,15% y la marginal en el 2,40%, el BCE confirma que prefiere observar antes que actuar, en un momento de dudas sobre el crecimiento económico y las decisiones de política monetaria al otro lado del Atlántico.

El euríbor, que había encadenado siete meses a la baja, rompió la racha en agosto con una leve subida hasta el 2,114%. Aunque el movimiento ha sido mínimo, marca un cambio psicológico importante: es el primer repunte tras meses de descenso sostenido. Esta pausa en la caída del euríbor indica que quienes revisen próximamente su hipoteca a tipo variable seguirán notando cierto alivio en la cuota, pero lejos de los recortes de hace unos meses. El escenario más probable a corto plazo es una cierta meseta, sin bajadas abruptas.

En el mercado hipotecario, la actividad bancaria sigue congelada. Las entidades han entrado en un compás de espera tras el recorte de tipos de julio y el parón habitual de agosto. Esta doble combinación ha hecho que apenas se vean movimientos en las ofertas. Algunos bancos, como Ibercaja, han bajado los intereses de sus hipotecas fijas, alcanzando niveles que no se veían desde 2021, mientras otros, como Unicaja o Kutxabank, han hecho justo lo contrario. Esta divergencia refleja la falta de consenso en el sector y la prudencia con la que se está moviendo el crédito.

Los bancos, conscientes de que la demanda de hipotecas se mantiene elevada, no se sienten presionados a rebajar precios de forma generalizada. Aun así, muchas de las ofertas actuales todavía no reflejan plenamente las bajadas de tipos realizadas por el BCE en los últimos meses. Esto abre la puerta a posibles ajustes en las próximas semanas si el mercado percibe que el BCE seguirá en pausa o incluso retoma los recortes antes de que acabe el año.

Para los ahorradores, la decisión del BCE supone un pequeño respiro. La sangría de rentabilidad que venían sufriendo cuentas remuneradas y depósitos parece haber tocado fondo. La rentabilidad media de estos productos apenas ha variado desde julio, y aunque sigue lejos de los niveles del año pasado, al menos se estabiliza. Las cuentas remuneradas han visto caer su rentabilidad casi un 20% interanual, mientras que en los depósitos el desplome supera el 30%. Aun así, en el mercado todavía es posible encontrar productos que ofrecen rendimientos superiores al 2%, por lo que conviene comparar y no conformarse.

El mercado inmobiliario, por su parte, empieza a mostrar signos de contención. Aunque la compraventa de viviendas repuntó en junio casi un 18%, el mantenimiento de los tipos podría actuar como freno para nuevas subidas de precios. El coste del metro cuadrado de vivienda usada ha subido un 14,8% en el último año, hasta los 2.498 euros, pero con un BCE más conservador y una financiación estable, se espera que esta escalada pierda fuerza, facilitando el acceso a vivienda tanto a nuevos compradores como a quienes buscan cambiar de residencia.