¿Hipoteca variable en 2025? Lo que opina Bernardos

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Con el Euríbor en torno al 2,13 % este agosto, los nuevos compradores de vivienda se enfrentan a la decisión clásica: ¿hipoteca fija o variable? La pregunta cobra especial relevancia en un contexto de tipos moderados pero aún sensibles a los movimientos del BCE.

La caída del índice respecto al año anterior —cuando superaba el 3,1 %— ha reactivado el interés por las hipotecas variables. Quienes ya tienen una contratada han notado el alivio en sus cuotas, pero entre los nuevos firmantes persiste la duda: ¿es el momento de asumir el riesgo de una variable o sigue siendo más prudente fijar el tipo?

Los datos de 2025 invitan a analizarlo con detalle. En marzo, la concesión de hipotecas subió más de un 44 % interanual, con un tipo medio en el 2,8 %, el más bajo desde finales de 2022. Aun así, las condiciones de acceso se han endurecido: las entidades piden una entrada mínima del 20 %, capacidad de ahorro adicional para los gastos y que la cuota no supere un tercio de los ingresos netos.

Pese al recorte del Euríbor, las hipotecas fijas siguen copando el mercado. Representan el 70 % de las nuevas contrataciones y, si se suman las mixtas, rozan el 90 %. La clave está en la estabilidad: la cuota mensual no cambia en todo el plazo, lo que ayuda a evitar sobresaltos incluso si los tipos vuelven a subir. Aunque los intereses iniciales pueden ser algo más altos y las condiciones algo más rígidas, muchos compradores prefieren pagar más ahora a cambio de previsibilidad.

En el otro extremo están las variables, que arrancan con cuotas más bajas mientras el Euríbor se mantenga contenido. Algunas entidades incluso ofrecen la posibilidad de pasar a tipo fijo más adelante, aunque conviene revisar comisiones y condiciones asociadas. Para quienes tienen una alta tolerancia al riesgo y margen de maniobra financiera, puede ser una opción atractiva.

En este debate, una figura habitual en los medios como Gonzalo Bernardos ha sido tajante durante los últimos años: su consejo ha sido siempre el mismo. Considera que, teniendo en cuenta la media histórica del Euríbor —cercana al 3,4 %—, lo más sensato es optar por tipo fijo. Desde su punto de vista, quien firma hoy una variable con el índice por debajo de esa media podría enfrentarse en pocos años a un encarecimiento progresivo de la cuota. Aunque ahora resulte más barata, recuerda que el Euríbor ya ha dado muestras de su capacidad para repuntar rápidamente en cuanto se tensiona la política monetaria europea.

Por eso, mientras el mercado ofrece una tregua en tipos, la mayoría sigue apostando por la fórmula fija. En un entorno donde la previsión se valora tanto como el precio, muchos no están dispuestos a jugar con la incertidumbre.