Algo se huele el mejor inversor de todos los tiempos, que deberíamos estar con la mosca detrás de la oreja. Mientras las principales entidades financieras de Estados Unidos están en cifras de récord, Warren Buffett ha decidido irse por la puerta trasera. Durante la primera mitad de 2025, su firma, Berkshire Hathaway, vendió más de 3.200 millones de dólares en acciones del sector bancario. Entre estas desinversiones destacan la venta de 1.000 millones de dólares en acciones de Citigroup, la reducción de 2.000 millones en Bank of America y recortes adicionales en Capital One.
Estos movimientos no se han anunciado con grandes titulares, sino que han sido detectados por analistas a través de los informes presentados ante la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.), una vía que Buffett prefiere para actuar sin agitar el mercado. El mensaje, sin embargo, ha sido claro para quienes saben leer entre líneas: el gurú de las finanzas está preocupado.
Y la paradoja no podría ser mayor. Citigroup ha reportado un aumento del 25% en sus beneficios trimestrales y Goldman Sachs un 22%, superando ampliamente las expectativas de Wall Street. El índice KBW Nasdaq Bank, que agrupa a las principales entidades financieras, está coqueteando con máximos históricos. Aun así, Buffett no solo se retira de los bancos, sino que también está acumulando una posición en efectivo histórica: más de 350.000 millones de dólares.
En paralelo, Berkshire ha aumentado su exposición a sectores más defensivos como la energía —a través de Occidental Petroleum— y los bienes de consumo básicos, con nuevas inversiones en Constellation Brands, la empresa detrás de marcas como Corona y Modelo.
¿Por qué alejarse de los bancos justo cuando parecen estar en su mejor momento?
Esta estrategia solo puede significar una cosa y refleja un claro cambio de sentimiento y una visión bajista del sector bancario, a pesar de sus buenos resultados. La historia nos recuerda que Buffett tiene un olfato singular para anticipar crisis: evitó el estallido de las puntocom, advirtió sobre los derivados financieros antes de 2008 y acumuló efectivo justo antes de la pandemia en 2020.
Ahora, con la inflación repuntando al 2,7% y la Reserva Federal revisando a la baja sus previsiones de crecimiento —del 2,1% al 1,4% para este año—, los indicios de fragilidad en la economía estadounidense se multiplican. A esto se suman las tensiones políticas derivadas del regreso de Trump a la Casa Blanca, que ha reavivado las guerras comerciales, sembrado dudas sobre la estabilidad de la Fed y lanzado amenazas directas contra su presidente, Jerome Powell.
El malestar no es exclusivo de Buffett. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, también ha vendido acciones por más de 150 millones de dólares en los últimos meses, rompiendo una racha de casi 20 años sin desprenderse de títulos de su propia compañía.
El temor a una burbuja y a un ajuste brusco en los mercados no es infundado. Expertos como Kambiz Kazemi, de Validus Risk Management, advierten que si el consumo se debilita y sube el desempleo, el efecto dominó afectará desde los préstamos al consumo hasta las carteras de bonos corporativos. El mercado de renta fija ya refleja parte de ese escepticismo.
Incluso Bill Gross, el mítico «Rey de los Bonos», ha lanzado una alerta a través de la red social X: “Inversores, despertad. Me estoy moviendo a la defensiva: más efectivo, valores con dividendos del 4-5% y un enfoque fuera de EE.UU.”
Mientras tanto, Berkshire mantiene todavía un 16,4% de su cartera en American Express y un 10,1% en Bank of America. Pero la tendencia es clara: menos bancos, más sectores estables. No se trata de abandonar la banca por completo, sino de preparar el terreno para lo que podría ser un ciclo económico más complicado.

A mi modo de ver, las Stabe Coins, y las CDBCs, amenazan con acabar con el monopolio bancario en el depósito de una cierta divisa.
Un negocio enormemente lucrativo, que resulta de una exclusividad legislativa que puede ser necesario cambiar, si no quieren que las Stable Coins fulminen las divisas de los bancos centrales