Hipotecas variables: la alegría se modera con el euríbor estancado

Hipotecas variables: la alegría se modera con el euríbor estancado 1

El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés sin cambios, después de siete bajadas consecutivas que habían impulsado una reducción notable en las cuotas hipotecarias a tipo variable. La facilidad de depósito se queda en el 2%, nivel que no se veía desde finales de 2022. Esta decisión apunta a una actitud prudente por parte del organismo monetario, que gana margen de maniobra ante el ruido internacional, con una guerra comercial latente y nuevas tensiones arancelarias.

Aunque el mensaje desde Fráncfort no cierra la puerta a nuevos recortes, sí modera las expectativas. La inflación ya se sitúa en el 2%, lo que ha quitado presión al BCE, pero también ha enfriado el entusiasmo del mercado interbancario. El euríbor, que se había desplomado desde máximos del 2023, se ha instalado en torno al 2% durante julio y no parece que vaya a bajar mucho más a corto plazo. Esto significa que los hipotecados seguirán notando alivio cuando revisen su cuota, pero la mejora será cada vez menos pronunciada.

Quienes actualicen su hipoteca este mes aún verán caídas considerables. En julio del año pasado, el euríbor superaba el 3,5%; hoy ronda el 2,2%. La diferencia sigue siendo favorable para el bolsillo, aunque ya no al ritmo que se vivió en los primeros meses del año. La pausa en la política del BCE funciona como un techo temporal que contiene la euforia y reduce la probabilidad de caídas rápidas en el indicador de referencia hipotecario.

A medio plazo, hay quienes mantienen una visión positiva. Algunas proyecciones apuntan a un euríbor cercano al 1,8% a finales de 2025, y si el BCE ejecuta un recorte adicional este otoño —como contemplan algunos analistas— podría cerrar el año con un tipo en el entorno del 1,75%. El contexto macro, sin embargo, está lleno de incógnitas: los movimientos comerciales, la política de aranceles y la evolución del consumo podrían alterar el calendario previsto.

El parón del BCE también tiene efectos colaterales en la oferta hipotecaria. Tras meses de condiciones más blandas —en tipos, vinculaciones y garantías—, los bancos han empezado a contenerse. El dinamismo comercial observado en el primer semestre se ha enfriado, según constatan comparadores financieros, a la espera de ver si el euríbor sigue cediendo terreno o se estabiliza.

Aun así, no hay que perder de vista que los tipos oficiales están lejos de los niveles que hicieron disparar las hipotecas durante la crisis inflacionaria. La banca todavía dispone de margen para competir con productos más atractivos, especialmente si quiere ganar cuota antes de que vuelva la volatilidad al mercado de deuda.