El truco para conseguir una mejor hipoteca

El truco para conseguir una mejor hipoteca 1

Quienes buscan comprar su primera vivienda se enfrentan a una maraña de decisiones, formularios y negociaciones donde el banco tiene la última palabra. Y no es lo mismo solicitar una hipoteca para vivir en ella que hacerlo con la intención de alquilarla. Esa diferencia, aunque no siempre salta a la vista, puede costar miles de euros.

El matiz clave está en la finalidad del inmueble. Los bancos endurecen las condiciones cuando saben que el comprador busca invertir. Tipos de interés más altos, menor porcentaje de financiación y mayor escrutinio del perfil financiero son algunas de las barreras que se levantan al mencionar la palabra «alquiler». Por eso, expertos como José Paino, asesor de iAhorro, recomiendan mantener un perfil bajo al negociar con la entidad.

“Si no tienes otra vivienda a tu nombre, acude al banco con la idea de que va a ser tu residencia habitual”, sugiere Paino. La razón es sencilla: las hipotecas para primera vivienda tienen condiciones mucho más ventajosas. Financiación de hasta el 90%, intereses más bajos y trámites más ágiles. En cambio, si se declara abiertamente que se busca alquilar, la financiación suele limitarse al 60% o 70%, con condiciones claramente más duras.

En plena remontada del mercado hipotecario, tras el parón por los tipos altos del BCE, esta diferencia cobra especial importancia. El Euríbor, aunque ha bajado respecto a los picos de 2023, sigue rondando niveles en torno al 3,5%, lejos del entorno de tipos negativos de hace apenas dos años. Cada décima en el diferencial puede suponer cientos de euros al año, por lo que obtener una hipoteca con condiciones favorables sigue siendo una prioridad.

¿Es legal presentar la compra como vivienda habitual si luego se alquila? En principio, sí, siempre que el inmueble sea el único en propiedad del comprador. La ley no impide que, una vez escriturado, se alquile o se destine a otros fines. Pero el banco valora las intenciones declaradas durante el estudio de la operación. Lo que se dice (o se calla) en esa fase puede marcar la diferencia entre un sí y un no, o entre una hipoteca al 2,5% y otra al 4%.

El mensaje de fondo es claro: quien busca rentabilidad inmobiliaria debe cuidar muy bien el relato con el que acude a su entidad. Aunque no se trate de una estrategia exenta de riesgos, puede marcar una diferencia real en las condiciones hipotecarias. Y con los precios del alquiler al alza, muchos compradores primerizos ven en esta vía una puerta de entrada al mercado de la inversión.