Mientras el debate sobre los precios de la vivienda y el alquiler se intensifica en España, algunos economistas no ven en el horizonte inmediato el temido pinchazo inmobiliario. Gonzalo Bernardos, profesor de Economía y conocido divulgador en medios, lo ha dejado claro en su paso por el pódcast Monopoly Inmobiliario, dirigido por Enric Jiménez: no habrá burbuja inmobiliaria en 2025, pero sí un mercado muy activo donde los precios seguirán subiendo.
Bernardos arranca desmontando algunos tópicos sobre el mercado. A su juicio, las señales actuales no se parecen a las de la burbuja de principios de los 2000: “No la creó una gran oferta de viviendas”, recuerda. Para que estallase una nueva burbuja harían falta dos ingredientes ausentes hoy: que los bancos prestasen crédito sin control y que la economía cayese en recesión. Según sus previsiones, 2025 cerrará con un crecimiento del PIB cercano al 3%, lo que deja poco margen para un desplome del sector.
Pero que no haya burbuja no significa que el acceso a la vivienda vaya a mejorar. Todo lo contrario. Bernardos augura un ejercicio “excepcional” para el mercado, con un volumen de compraventas muy elevado y una fuerte presión al alza sobre los precios. Las razones son varias. En primer lugar, el alquiler ha dejado de ser una alternativa real para amplias capas de la población, entre otras cosas por la inseguridad jurídica que, a su juicio, ha creado el marco regulatorio actual. “El propietario tiene pánico inmobiliario y no pone más viviendas en alquiler”, denuncia el economista. Acusa directamente a la Ley de Vivienda —a la que califica de “populista”— de haber disuadido a muchos arrendadores.
A este escenario se suma un contexto financiero cada vez más favorable a la compra. Con el BCE abriendo la puerta a nuevas bajadas de tipos tras su primer recorte en junio, Bernardos prevé que los bancos “van a dar muchísimo más crédito” al reducirse el margen de beneficio por cada euro prestado. En paralelo, el interés inversor de compradores extranjeros sigue firme, con un peso creciente en mercados como la Costa del Sol, Alicante o Baleares.
Todo ello alimentará, según sus palabras, un “festival” de operaciones de compraventa. Incluso anticipa que parte de la demanda vendrá impulsada por el propio miedo a quedarse fuera: titulares alarmistas como «vuelve la burbuja inmobiliaria» pueden empujar a familias a lanzarse al mercado antes de que los precios se disparen aún más.
Bernardos también desliza críticas al Gobierno por su pasividad a la hora de abordar el problema de oferta de vivienda: “No están haciendo nada”. Propone crear unidades especializadas en la gestión de suelo y rehabilitación para activar el mercado desde la oferta, una línea de actuación que varios organismos internacionales también han recomendado en los últimos años.
Durante la charla, el economista no pierde el tono didáctico, incluso recurriendo al famoso juego de mesa que da nombre al pódcast. Preguntado por el Monopoly, explica que su estrategia siempre ha sido apostar por las propiedades más caras, alejándose de las estaciones ferroviarias, que muchos compran pensando en ganancias rápidas: “Son temas de paciencia”, resume.
Mientras tanto, el mercado inmobiliario español avanza hacia un 2025 donde, si se cumplen estas previsiones, comprar vivienda será cada vez más caro, pero sin los excesos crediticios que marcaron la última gran crisis del ladrillo.
