Para sorpresa de nadie, los aranceles de Trump…

Para sorpresa de nadie, los aranceles de Trump... 1

Decía el economista Frederic Bastiat hace 200 años que el proteccionismo es el arte de hacer caro lo que la naturaleza ha hecho barato y dos siglos después hay quien todavía no se ha dado cuenta de ello. Y no quiero señalar.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha encendido las alertas. En su Informe de Perspectivas Económicas publicado ayer, el organismo con sede en París ha recortado de forma significativa sus previsiones de crecimiento para Estados Unidos y el resto del mundo, señalando como causa principal la política arancelaria del expresidente Donald Trump, que a día de hoy nadie sabe muy bien cual es.

La previsión de crecimiento del PIB de EE. UU. para 2025 ha sido rebajada del 2,8% estimado en marzo al 1,6% actual, un recorte notable que pone en evidencia la preocupación por las consecuencias de la nueva oleada de tarifas. Según la OCDE, el tipo efectivo de importación en EE. UU. ha alcanzado el 15,4%, el nivel más alto desde 1938, lo que supone una ruptura drástica con décadas de políticas comerciales orientadas a la liberalización.

Pero las repercusiones no se limitan a Estados Unidos. El crecimiento global también se enfría: la OCDE estima que el mundo crecerá apenas un 2,9% en 2025 y 2026, por debajo del 3,3% previsto para 2024. Los efectos de la desaceleración se concentran en cuatro grandes economías: Estados Unidos, Canadá, México y China. En el caso de China, el crecimiento caerá del 5% en 2024 al 4,7% en 2025 y al 4,3% en 2026.

A partir del 27 de mayo, se ha impuesto un arancel general del 10% a todas las importaciones a EE. UU., con exenciones puntuales. Además, tarifas del 50% a productos procedentes de la Unión Europea están suspendidas temporalmente hasta el 7 de julio, mientras continúan unas negociaciones contrarreloj. Las medidas sobre las importaciones chinas también están pausadas, pero el clima de incertidumbre sigue presente.

Según la OCDE, estas políticas están erosionando la inversión empresarial, interrumpiendo las cadenas de suministro y alimentando la inflación. En el caso estadounidense, se espera que la inflación se acerque al 4% a finales de 2025, dificultando el trabajo de la Reserva Federal y presionando el poder adquisitivo de los consumidores.

El secretario general del organismo, Mathias Cormann, ha instado a los gobiernos a «mantener los mercados abiertos» y preservar los beneficios del comercio global basado en reglas. Por su parte, el economista jefe, Álvaro Pereira, advirtió que “un menor crecimiento y un menor comercio afectarán directamente a los ingresos y al empleo”.

El informe también recoge señales mixtas procedentes de otros actores internacionales. Un informe del lunes del Deutsche Bank sugiere que, pese al ruido, hay indicios de un camino hacia la desescalada comercial, aunque lo califica como “turbulento pero sostenido”. El banco atribuye este giro a factores como la caída de la popularidad de las políticas proteccionistas en EE. UU. y la venta masiva de bonos del Tesoro, que ha encendido las alarmas en Washington.

Pese a ello, la entidad prevé un crecimiento similar al de la OCDE para EE. UU.: 1,6% en 2025 y 1,7% en 2026, cifras modestas que reflejan un entorno marcado por la incertidumbre, los conflictos comerciales y una posible fragmentación del orden económico global.