«Muy buenas noticias para los hipotecados, tendrán un ahorro muy notable»

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La cuesta abajo del Euríbor ha tomado velocidad en mayo, con un cierre en el 2,081 %, su nivel más bajo desde 2022. La referencia reina de las hipotecas variables acumula ya un descenso de más de un punto y medio respecto al mismo mes del año pasado (3,680 %), una caída que se traduce directamente en un alivio palpable para quienes revisan su cuota este mes.

Aunque el recorte respecto a abril es modesto —apenas seis centésimas—, la dirección es lo que importa: el mercado ya descuenta el primer recorte de tipos del Banco Central Europeo, que previsiblemente llegará en junio. La expectativa de una política monetaria más laxa ha empujado los índices a la baja desde finales de 2023, cuando el Euríbor rozaba el 4 %. Esta corrección cobra especial importancia tras un bienio de fuertes subidas que duplicaron las cuotas mensuales de muchos hogares endeudados.

Según Pau A. Monserrat, economista y miembro del Consejo Económico y Social (CES), “los hipotecados a interés variable verán una reducción de sus mensualidades de unos 85 euros por cada 100.000 euros de deuda pendiente”. El cálculo es claro: en una hipoteca media española de 156.698 euros (datos del INE), el paso de un Euríbor del 3,680 % al 2,081 % supone bajar la cuota de 887 euros a 754 euros mensuales. El ahorro anual supera los 1.500 euros.

Esta mejora llega en un momento en el que la demanda hipotecaria está contenida por la falta de oferta y unos criterios bancarios más exigentes, pese al abaratamiento del crédito. Monserrat apunta que los funcionarios siguen siendo los favoritos de las entidades para conceder financiación hasta el 100 % del precio de compraventa, aunque siempre deben aportar entre un 10 % y un 12 % adicional para cubrir gastos.

El abaratamiento del Euríbor también puede reactivar el mercado inmobiliario, sobre todo en las zonas más tensionadas, al mejorar la capacidad de compra de los hogares. Pero este alivio tiene doble filo: también empuja los precios al alza, al hacer más atractiva la compra frente al alquiler. Y en este último terreno, la situación es aún más delicada. Monserrat advierte que el alquiler debería ser una alternativa viable, pero “la oferta menguante y la demanda desbordada lo han convertido en una opción escasa y muy cara”.

Mientras el BCE se prepara para el giro en su política monetaria, los hogares hipotecados vuelven a mirar con algo más de calma sus recibos bancarios. El Euríbor, al menos por ahora, da un respiro.