Ibai visita la casa de 70 millones de euros

Una mansión de 70 millones de euros ha irrumpido en el escaparate inmobiliario español no desde una exclusiva inmobiliaria ni por un informe del sector, sino desde el canal de YouTube de Ibai Llanos. El streamer, conocido por su cercanía con grandes nombres del deporte y el entretenimiento, ha visitado Villa Bellagio, un coloso arquitectónico ubicado en la lujosa urbanización Sierra Blanca, en Marbella.

El inmueble, que se extiende sobre una parcela en la que, según Ibai, cabría el nuevo Santiago Bernabéu con holgura, cuenta con 13 habitaciones, 16 baños, 4 cocinas, 14 terrazas, bolera, cine, bar, peluquería, gimnasio, bodega y un garaje subterráneo con capacidad para 40 coches. Todo ello repartido en tres plantas conectadas por ascensor, rodeadas de jardines y piscinas interiores y exteriores.

Más allá del espectáculo visual, la aparición de esta propiedad en medios y redes plantea una cuestión incómoda: ¿para quién se construyen estas viviendas? El informe 2024 de Knight Frank sobre el mercado de lujo en España revela que más del 60% de las compras de este tipo de inmuebles se realizan con dinero extranjero, especialmente de fortunas procedentes de Oriente Medio, Estados Unidos y Europa del Este. Marbella, junto con La Zagaleta, Sotogrande o la zona alta de Barcelona, concentra buena parte de este negocio.

La hipoteca media en España, según datos del INE de marzo de 2025, ronda los 145.000 euros. Para comprar Villa Bellagio, harían falta unas 480 de esas hipotecas medias… sin contar intereses. Con un tipo medio del 3,6% a 25 años, la cuota mensual sería superior a los 350.000 euros. Pero claro, quien aspira a esta propiedad no va al banco a pedir préstamo: paga al contado.

Y, sin embargo, estas operaciones tienen efectos indirectos. La presencia de ultra lujo consolida zonas como Sierra Blanca como destinos refugio para grandes patrimonios, impulsando precios del suelo y atrayendo capital inmobiliario extranjero. Para quienes viven y trabajan en Marbella, eso significa mayor presión sobre el mercado de alquiler y más dificultades para acceder a una vivienda digna.

Lo que para Ibai fue una anécdota con jardín XXL y bolera privada, para el resto es un síntoma más del abismo entre el mercado inmobiliario aspiracional y el que enfrenta la mayoría.