Ni la reciente caída del euríbor ni la relajación de la política monetaria del Banco Central Europeo han conseguido devolver el protagonismo a las hipotecas variables. Todo lo contrario: en un giro que contradice las previsiones más lógicas, los préstamos a tipo fijo están viviendo una segunda juventud. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en febrero de 2025 un 64,6% de las nuevas hipotecas fueron contratadas a tipo fijo, muy por encima del 55,3% del mismo mes del año anterior.
Este repunte no es trivial. En abril de 2024, el euríbor superaba el 3,7%, y con él, las cuotas de las hipotecas variables. Un año después, el índice roza el 2,1%. En teoría, este abaratamiento debería haber reactivado la contratación de hipotecas variables, al reducirse considerablemente el coste mensual. Pero los datos apuntan justo en la dirección contraria: las familias españolas siguen apostando por la seguridad del interés fijo.
Hay dos factores detrás de esta tendencia. El primero, la intensa competencia entre bancos para atraer clientes, que ha derivado en una guerra comercial con rebajas agresivas en los tipos fijos. El segundo, una memoria reciente que pesa: la volatilidad del euríbor en los dos últimos años ha dejado huella. Tras tocar mínimos negativos en la era del dinero barato, el índice repuntó con fuerza por la respuesta del BCE a la inflación desatada por la guerra en Ucrania. En solo 18 meses pasó del 0% al 4,16%, disparando las cuotas de los hipotecados a tipo variable en más de 250 euros mensuales de media.
Esa experiencia ha cambiado la percepción del riesgo. Aunque el euríbor lleva más de un año a la baja, muchos compradores no quieren volver a exponerse a una situación similar. Prefieren asumir un tipo fijo algo más elevado, pero que les permita dormir tranquilos.
En paralelo, el BCE ha favorecido este movimiento con su giro de timón monetario. Desde julio de 2023, el organismo ha recortado el tipo de refinanciación del 4,5% al 2,4%. Los bancos, que se financian más barato, han trasladado esa rebaja a sus productos hipotecarios. Así, el interés medio de las hipotecas fijas ha pasado del 3,15% en abril de 2024 al 2,65% un año después, y podría seguir cayendo. Las previsiones más optimistas apuntan incluso a tipos del 1,5% TIN para los perfiles más solventes a partir del segundo semestre.
En este escenario, la hipoteca mixta, que hace solo unos meses parecía la opción más atractiva, pierde fuelle. Aunque sigue siendo interesante para quienes buscan una cuota contenida durante los primeros años, la ventaja del tipo fijo en términos de previsibilidad vuelve a imponerse.
Para quienes estén valorando contratar una hipoteca ahora, la clave está en el perfil de riesgo. El tipo fijo asegura una cuota estable durante toda la vida del préstamo. El variable, más barato a corto plazo, expone al prestatario a futuras subidas del euríbor. Y la opción mixta intenta combinar lo mejor de ambos mundos, aunque su atractivo depende de cómo se negocien las condiciones tras el periodo inicial.
El mercado hipotecario se mueve al ritmo de la política monetaria, pero también de las emociones. La lección que muchos aprendieron en carne propia es clara: cuando se trata de la vivienda, más vale prevenir que arriesgar.
