La Fed empieza a estar hasta las narices de Trump

La Fed empieza a estar hasta las narices de Trump 1

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha sido contundente: imponer aranceles masivos como los que propone Donald Trump pone en serio riesgo la estabilidad económica de Estados Unidos. Durante una comparecencia el pasado miércoles, Powell alertó que mantener incrementos arancelarios de gran escala podría traducirse en un repunte de la inflación, una desaceleración del crecimiento económico y un aumento del desempleo.

Según Powell, las consecuencias de esa estrategia pueden ser más duraderas de lo que algunos esperan. “Es posible que los efectos inflacionarios sean persistentes”, advirtió, añadiendo que la evolución dependerá del tamaño de los aranceles, su duración y la capacidad del sistema económico para absorber ese impacto sin desanclar las expectativas de inflación a largo plazo.

Lo que Powell describe se acerca peligrosamente a la estanflación, un fenómeno que EE.UU. no experimenta desde la década de 1970: precios que suben, crecimiento que se estanca y más gente sin empleo. El problema es que esta situación golpearía directamente a las familias trabajadoras, que podrían enfrentarse a la imposibilidad de cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda o atención médica.

La reacción de Trump ante las advertencias de Powell ha sido previsible: ataques personales. Lo ha tildado de “perdedor” y “lento”, e incluso ha insinuado que debería ser destituido, a pesar de que Powell fue originalmente nombrado por el propio Trump en 2018. Sin embargo, la credibilidad de Powell como responsable de política monetaria se mantiene sólida entre los economistas y analistas financieros. Su negativa a bajar los tipos de interés este miércoles refleja la cautela de la Fed ante los riesgos de añadir combustible inflacionario en un contexto ya tenso.

Los aranceles, aunque a menudo se presentan como una medida de “protección” frente a la competencia extranjera, actúan como un impuesto indirecto para los consumidores, que ven subir los precios de productos importados y bienes de consumo básico. Además, las empresas que dependen de insumos extranjeros también sufren aumentos de costes, que terminan trasladándose a los precios finales o reduciendo la contratación.

La política comercial de Trump no solo corre el riesgo de avivar la inflación, sino que también limita la capacidad de la Fed para combatirla sin generar más daño. Subir tipos para contener precios encarecidos artificialmente por aranceles puede provocar una recesión. Pero bajarlos, como pide Trump, sería agravar la espiral inflacionaria.