El BCE se rinde: los tipos seguirán bajando este año

El BCE se rinde: los tipos seguirán bajando este año 1

La política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) se encamina hacia un nuevo giro dovish, más marcado de lo que hace apenas unos meses podía imaginarse. El discurso de sus miembros en las últimas semanas, especialmente durante las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington, apunta a que la bajada de tipos de junio no solo está descontada, sino que podría no ser la última del año. Y el euríbor, barómetro por excelencia para millones de hipotecados en la eurozona, ya reacciona con fuerza.

La inflación en la zona euro se moderó en abril hasta el 2,2%, muy cerca del objetivo del 2% que marca la brújula del BCE. Pero lo que ha sorprendido a analistas y mercados ha sido el tono de algunos de los miembros más ortodoxos del Consejo de Gobierno. Robert Holzmann, gobernador del banco central de Austria y figura históricamente reacia a bajar tipos, sorprendía al considerar que los aranceles impuestos por EE.UU. tienen efectos más desinflacionarios que inflacionarios. Una forma indirecta de admitir que hay margen para seguir recortando el precio del dinero.

En paralelo, voces tradicionalmente más proclives al estímulo monetario, como la del finlandés Olli Rehn, han ido un paso más allá. En su opinión, si las proyecciones de junio confirman que la inflación caerá por debajo del objetivo en el medio plazo, el BCE debería plantearse una rebaja de 50 puntos básicos de una vez, algo poco habitual en Fráncfort. Aunque esa posibilidad sigue siendo remota por el temor a enviar señales de urgencia, el mero hecho de que se discuta refleja un viraje importante.

El consenso actual en los mercados apunta a una bajada segura de 25 puntos básicos en junio, con probabilidad creciente de otros dos movimientos similares antes de fin de año. Las previsiones más agresivas, como las de Bank of America, incluso apuntan a un tipo de depósito en el 1,25% a finales de 2025. Esta expectativa ha disparado el ajuste a la baja de tipos en los mercados secundarios: el euríbor ya se aproxima al 2%, y abril cerró con la mayor caída interanual desde 2009.

Este cambio de clima monetario ya se deja notar en la financiación: las Letras del Tesoro a nueve meses se colocaron por debajo del 2% en la última subasta, cuando en octubre del año pasado rozaban el 4%. Los bonos a largo también han bajado su rendimiento. Y lo más importante para las familias: el coste medio de las nuevas hipotecas ha comenzado a descender. Las entidades, conscientes de la previsión de recortes, están empezando a ajustar a la baja sus ofertas, tanto a tipo fijo como variable.

En este entorno, quienes tienen hipoteca variable referenciada al euríbor están empezando a notar alivio en sus revisiones, después de dos años marcados por fuertes subidas. Si el indicador sigue su trayectoria descendente —y todo apunta a que lo hará—, muchas cuotas podrían reducirse significativamente en los próximos meses. Eso sí, todavía es pronto para esperar que los bancos repercutan por completo estas expectativas en sus productos, especialmente en los tipos fijos.

Pero no todo es lineal. El presidente del banco central holandés, Klaas Knot, recordó esta semana que a medio plazo hay factores que podrían empujar la inflación al alza: el rearme europeo, la posible ruptura de cadenas de suministro o incluso el fin del corsé fiscal alemán. La reunión de junio traerá también nuevas proyecciones macroeconómicas que deberán incorporar muchas incógnitas aún abiertas, como la resolución —o no— de la tregua comercial entre EE.UU. y China.

En todo caso, el giro del BCE ya está teniendo un efecto claro: los tipos no subirán más, y lo más probable es que bajen. Para las economías domésticas endeudadas, eso puede suponer un respiro más rápido de lo previsto.