Recibir una herencia no siempre es tan sencillo como muchos imaginan. Más allá del componente emocional, surgen cuestiones prácticas que afectan directamente al bolsillo: impuestos, plazos, valoraciones catastrales, plusvalías… En este escenario, entender bien cómo gestionar el traspaso de bienes puede marcar una diferencia notable.
La asesora financiera Sofía Auñón, conocida en redes sociales como @sofi.nanzas, ha explicado recientemente una fórmula que puede resultar muy interesante para quienes planean transmitir su patrimonio inmobiliario a sus hijos: separar la nuda propiedad y el usufructo de una vivienda.
Aunque a primera vista pueda sonar complejo, el mecanismo es sencillo. Los padres pueden donar a sus hijos la nuda propiedad de la casa —es decir, la titularidad del inmueble sin el derecho de uso— mientras se reservan el usufructo, que les permite seguir viviendo en ella o alquilarla. Esto, más allá de las implicaciones legales, tiene un impacto importante sobre la factura fiscal.
¿Por qué puede ser más ventajoso este modelo? Cuando se dona solo la nuda propiedad, el valor sobre el que se calculan los impuestos es menor que si se transmite la propiedad plena. El Impuesto de Donaciones, que grava esta operación, depende del grado de parentesco y de la normativa autonómica. Según los cálculos, este método puede permitir un ahorro de hasta el 40% respecto a heredar la vivienda íntegra tras el fallecimiento, según apuntan expertos de despachos como Garrigues o Cuatrecasas.
Además, cuando el usufructo extingue tras el fallecimiento de los padres, los hijos no tributan de nuevo por la totalidad del inmueble, siempre que la donación se hubiera formalizado con suficiente antelación (más de cuatro años y medio antes del fallecimiento). Así se evita la denominada «consolidación del dominio» como hecho imponible adicional en el Impuesto de Sucesiones.
Otro punto a favor es la plusvalía municipal. En la transmisión de la nuda propiedad, el impuesto de plusvalía suele ser inferior porque la base imponible —el valor del suelo— es más baja en comparación con la transmisión plena. Este matiz, que a menudo pasa desapercibido, puede suponer varios miles de euros de ahorro, especialmente en grandes ciudades.
No obstante, conviene advertir que las diferencias entre comunidades autónomas son amplias. En Madrid y Andalucía, donde las bonificaciones en Sucesiones y Donaciones alcanzan hasta el 99% para familiares directos, la planificación es menos determinante. Pero en territorios como Cataluña, Asturias o la Comunidad Valenciana, donde las cargas fiscales son mayores, optar por una donación de nuda propiedad puede marcar una diferencia sustancial en el coste final.
La planificación patrimonial sigue siendo, por tanto, una herramienta poderosa. Ante un marco normativo cambiante y una presión fiscal elevada en algunas regiones, anticipar la transmisión de bienes se convierte en una decisión estratégica. Según datos del Consejo General del Notariado, en 2023 crecieron un 6% las donaciones de bienes inmuebles respecto al año anterior, un fenómeno que los especialistas vinculan directamente con el aumento de la fiscalidad hereditaria en varias comunidades.
