Amortizar hipoteca: cuándo interesa más reducir plazo que cuota

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Con los tipos de interés en retroceso y un euríbor que podría situarse por debajo del 2% en los próximos meses, muchas familias españolas vuelven a plantearse una cuestión clásica: ¿merece la pena utilizar los ahorros para amortizar la hipoteca o es mejor apostar por la inversión? La respuesta, lejos de ser universal, depende de múltiples factores personales y del entorno económico.

Firmar una hipoteca supone habitualmente adquirir un compromiso a 30 años con el banco. En España, el préstamo medio ronda los 150.000 euros, lo que, a un interés del 3%, se traduce en más de 77.000 euros pagados solo en intereses. En ciudades como Madrid o Barcelona, donde la vivienda exige hipotecas de 300.000 euros o más, el coste financiero se dispara a cifras que superan los 150.000 euros en intereses acumulados.

Para quien dispone de un capital adicional, dos alternativas ganan protagonismo: amortizar el préstamo o poner el dinero a trabajar en productos financieros. El matiz no es menor. Amortizar implica un ahorro garantizado en intereses, mientras que invertir abre la puerta a rentabilidades superiores, pero también a asumir riesgos.

Reducir plazo o cuota: una elección con impacto dispar

En términos prácticos, amortizar la hipoteca puede hacerse de dos maneras: recortar la duración del préstamo o reducir el importe mensual de la cuota. La primera opción, centrada en acortar el plazo, es generalmente la que maximiza el ahorro en intereses.

Tomando como referencia una hipoteca de 150.000 euros a 30 años y al 3%, disponer de 50.000 euros para amortizar permitiría, si se reduce el plazo, terminar de pagar en 18 años en vez de 30 y ahorrar unos 30.500 euros en intereses. Si se optara por bajar la cuota mensual, el ahorro sería de unos 16.500 euros. La diferencia es considerable.

«La reducción de plazo es más rentable porque ataca directamente a la estructura de los intereses en el sistema de amortización francés», explica Simone Colombelli, director de hipotecas de iAhorro. Este sistema concentra el pago de intereses en los primeros años del préstamo, por lo que amortizar cuanto antes genera un efecto más potente en la disminución del coste total.

Eso sí, hay que vigilar las posibles comisiones de amortización anticipada que algunos contratos todavía incluyen, especialmente en hipotecas firmadas antes de los últimos cambios normativos.

¿Invertir para batir al interés hipotecario?

Otra opción para los ahorros es invertir, siempre que se prevea que los rendimientos superarán al coste de la hipoteca. Hoy, la última subasta de obligaciones del Estado a 30 años ofreció una rentabilidad cercana al 4%. Una cifra atractiva en comparación con un préstamo hipotecario al 2%-3%.

Invertir 50.000 euros a esas tasas podría generar 60.000 euros en intereses en 30 años, además de recuperar el capital invertido. A simple vista, el planteamiento resulta seductor. Pero hay matices: la inversión está sujeta a riesgos, no garantiza rendimientos y las ganancias tributan entre un 19% y un 28%, lo que recorta la rentabilidad neta.

«Si la hipoteca es barata y se tiene tolerancia al riesgo, invertir puede ser una alternativa. Pero amortizar ofrece certeza y tranquilidad, especialmente valiosa en periodos de incertidumbre o cambios vitales», señala Gustavo Martínez, analista de mercados y profesor en la Universidad Francisco Marroquín.

El factor fiscal: solo para hipotecas antiguas

Una última variable puede alterar la decisión: la desgravación por compra de vivienda habitual. Este incentivo solo está disponible para inmuebles adquiridos antes de 2013 y permite deducirse hasta 1.356 euros al año en el IRPF. Para beneficiarse al máximo, conviene ajustar la amortización para no superar el límite de 9.040 euros anuales.

Más allá de cálculos financieros, la elección entre amortizar o invertir pasa por calibrar la estabilidad laboral, la necesidad de liquidez y el nivel de aversión al riesgo de cada hogar. El dilema de fondo sigue vigente: ¿priorizar la eliminación de la deuda o la búsqueda de mayor rentabilidad?