Las familias españolas dedicaron el 34,4% de su salario al pago de una vivienda en el cuarto trimestre de 2024, según los últimos datos publicados por el Banco de España. Esta cifra representa una caída de 2,3 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior, pero continúa por encima del umbral del 30% que los expertos consideran sostenible para la economía doméstica.
Este indicador, conocido como esfuerzo teórico para la compra de vivienda, mide la proporción de los ingresos familiares que se destina al primer año de hipoteca para adquirir una vivienda representativa. El organismo que dirige José Luis Escrivá recuerda que superar este umbral puede comprometer la capacidad de los hogares para afrontar otros gastos esenciales.
A pesar del ligero respiro, la situación dista mucho de ser ideal. Las familias necesitan actualmente 7,25 años de salario bruto para comprar una vivienda, una cifra que, aunque está lejos del récord de 2007 (cuando se rozaban los 10 años), sigue situándose en niveles elevados y refleja una realidad persistente: la vivienda continúa siendo muy cara en relación con los ingresos medios.
Una mirada al pasado y la evolución del esfuerzo hipotecario
Los datos históricos del Banco de España permiten contextualizar este fenómeno. A principios de los años 90, el esfuerzo alcanzó niveles extremos, con los hogares destinando hasta un 72% de su salario al pago de la hipoteca en el primer año. Fue un techo que marcó un antes y un después.
Posteriormente, durante la década siguiente, el esfuerzo se redujo drásticamente hasta tocar fondo en 1999, con un mínimo del 25,3%. Sin embargo, con la burbuja inmobiliaria y la posterior crisis financiera de 2008, este porcentaje volvió a dispararse, llegando a superar el 50%. Desde mediados de 2021, el esfuerzo ha vuelto a crecer, estableciéndose por encima del 30% desde mediados de 2022.
Hipotecas más baratas, pero casas más caras
En paralelo, el descenso reciente de los tipos de interés en la zona euro ha empezado a traducirse en condiciones más favorables para los nuevos préstamos hipotecarios. En febrero de este año, el tipo medio aplicado a estas hipotecas se situó en el 2,95%, según el Banco de España, una cifra que marca un cambio de tendencia respecto a la fuerte subida vivida entre 2022 y 2023.
No obstante, este alivio en el coste del crédito no ha ido acompañado de una moderación en los precios. Al contrario: el precio de la vivienda se incrementó un 11,3% interanual en el cuarto trimestre de 2024, empujado tanto por el mercado de obra nueva (+12,3%) como por el de segunda mano (+11,1%). Esta combinación de hipotecas algo más asequibles pero viviendas más caras sigue dificultando el acceso a la propiedad para muchas familias, especialmente para los jóvenes y los hogares con rentas medias o bajas.
