La diputada —también miembro de Más Madrid— defiende que esta situación geopolítica ofrece una “oportunidad histórica” para reforzar la autonomía económica de Europa y reequilibrar el poder en el sistema de pagos internacional, dominado por actores estadounidenses.
Visa y Mastercard: el 90% del pastel
Según los datos recogidos en la proposición no de ley registrada este lunes, Visa y Mastercard concentran casi el 90% del mercado global de pagos con tarjeta. En España, el panorama no es muy distinto: en 2024 se contabilizaron cerca de 94 millones de tarjetas en circulación, de las cuales una gran mayoría están bajo el paraguas de estos dos gigantes.
Además, los pagos con tarjeta ya suponen dos de cada tres operaciones digitales en nuestro país. Una cifra que pone de relieve hasta qué punto el sistema de pagos europeo está sometido a estructuras privadas, mayoritariamente extranjeras, en un momento en el que EE. UU. vuelve a usar los aranceles como herramienta política y económica.
El euro digital: más que una divisa
El Banco Central Europeo ya ha finalizado la fase de estudio del euro digital, y la iniciativa de Sumar pide al Ejecutivo español que presione para que se pase cuanto antes a la fase de decisión. El objetivo es sentar las bases legales y técnicas para que la moneda digital de la eurozona no solo sea una alternativa al efectivo, sino también un instrumento de poder en el escenario internacional.
La proposición plantea también el impulso de normativas europeas para reducir la dependencia de infraestructuras de pago extranjeras, con el fin de fortalecer la seguridad, la competencia y la soberanía económica de la Unión Europea.
Educación digital y soberanía identitaria
Junto con la propuesta sobre la divisa digital, Sumar propone una campaña de educación financiera y digital que acompañe la posible implantación del euro digital, similar a la que se llevó a cabo antes de la entrada en vigor del euro físico en 2002.
Además, el grupo parlamentario pide acelerar la adopción en España del Reglamento europeo eIDAS 2.0, que busca unificar la identificación electrónica en toda la UE y crear un sistema de identidad digital europeo, más seguro y con mayor control por parte de los ciudadanos sobre sus datos y transacciones.
En resumen, la iniciativa no se limita al ámbito monetario. Apunta a una transformación más amplia, donde el control sobre los pagos, la identidad digital y la infraestructura tecnológica no dependa de terceros países. En un momento de creciente inestabilidad global, para Tesh Sidi y su grupo parlamentario, esta podría ser la palanca que Europa necesita para reforzar su papel en el tablero económico mundial.