La nueva batería de aranceles anunciada por Estados Unidos ha encendido todas las alarmas entre economistas, inversores y bancos centrales. La decisión, que eleva significativamente los gravámenes sobre productos importados, especialmente procedentes de China, amenaza con reconfigurar el comercio internacional y provocar una oleada de consecuencias económicas en cadena.
Según el economista jefe europeo de T. Rowe Price, Tomasz Wieladek, esta decisión representa uno de los peores escenarios posibles para la economía global. La Unión Europea sería una de las grandes perjudicadas. En primer lugar, por el efecto directo de los aranceles sobre las exportaciones comunitarias. En segundo, porque al encarecerse los productos chinos en EE. UU., estos buscarán colocar su producción en Europa y otros mercados, intensificando la competencia y presionando los precios. Y por último, el factor menos tangible pero igualmente dañino: una incertidumbre comercial sin precedentes, que frenará la inversión y el consumo en el bloque europeo.
En este contexto, Wieladek prevé que el Banco Central Europeo reaccione bajando los tipos de interés por debajo del nivel neutro, llevándolos hasta un rango de entre el 1% y el 1,5% (que llevaría al Euribor a bajar a valores similares) para intentar sostener la actividad económica. Aun así, advierte de que una ligera recesión en la eurozona en 2025 es ahora un escenario probable.
El Reino Unido, el gran beneficiado inesperado
Curiosamente, el Reino Unido podría salir reforzado de este choque comercial. Al estar fuera de la UE y con un sistema comercial más flexible, el desvío de comercio hacia Estados Unidos a través del Reino Unido podría ser significativo, aumentando la competitividad de sus plantas industriales frente a las europeas. Esto incentivaría nuevas inversiones nacionales en el país.
Además, el Reino Unido es una economía con déficit comercial, lo que le permite beneficiarse de los excesos de capacidad global generados por la guerra arancelaria. Esto podría traducirse en productos importados más baratospara los hogares británicos, incrementando su renta disponible.
Por si fuera poco, el Gobierno británico aprobó hace seis meses un potente plan de estímulo fiscal, justo a tiempo para amortiguar los efectos negativos del nuevo escenario. Según Wieladek, a pesar de los retos, el Reino Unido lo hará mejor que la UE en 2025.
Estados Unidos también se tambalea
Pero la propia economía estadounidense tampoco saldrá indemne. Enguerrand Artaz, estratega en La Financière de l’Échiquier, afirma que los nuevos aranceles impulsados por Donald Trump se sitúan en la parte más extrema del espectro pesimista.
Artaz advierte que cada día que estos aranceles sigan vigentes tendrá un impacto negativo en el crecimiento de EE. UU., especialmente por el lado del consumo. En un país donde los hogares aún arrastran las secuelas de la inflación reciente, cualquier subida de precios será recibida con hostilidad, reduciendo la demanda interna. Y si las empresas optan por absorber el coste en lugar de trasladarlo a los precios, verán afectados sus márgenes de beneficio, algo que podría frenar la inversión y el empleo.
El estratega concluye que el riesgo de recesión en EE. UU. es cada vez más real, y pone de manifiesto la fragilidad de una economía que parecía haber recuperado el aliento tras años de tensión inflacionaria.
