La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha admitido públicamente que subestimó el estallido inflacionario de 2021, un error que la llevó a reaccionar tarde y con una agresiva subida de tipos de interés. Ahora, en un contexto económico cada vez más incierto, los responsables del banco central trabajan contrarreloj en una revisión profunda de su estrategia, con la esperanza de no volver a equivocarse.
Todo comenzó con la recuperación tras la pandemia. A medida que la economía estadounidense volvía a activarse, los precios empezaron a subir. Sin embargo, la Fed insistió en que la inflación sería solo “transitoria”, un diagnóstico que se reveló profundamente erróneo. En primavera de 2022, el banco central se vio obligado a lanzar su mayor ciclo de subidas de tipos desde los años 80, en un intento por frenar una inflación que ya se había desbocado.
“La crítica es justa. Podríamos haber actuado antes”, reconoció James Bullard, expresidente de la Reserva Federal de St. Louis, en una entrevista con CNN. Su explicación se basa en la incertidumbre inherente a la macroeconomía, pero esa justificación no ha calmado las críticas. La senadora Elizabeth Warren fue mucho más contundente al afirmar que la Fed “actuó demasiado tarde y mantuvo los tipos demasiado altos durante demasiado tiempo”.
La raíz del error, según los expertos, fue la herencia del marco de política monetaria que priorizaba el pleno empleo por encima del control de precios. Esta estrategia, adoptada en 2020 durante la crisis de la COVID-19, estaba inspirada en la lenta recuperación del mercado laboral tras la Gran Recesión de 2008. Pero en esta ocasión, el escenario fue diferente: el empleo se recuperó con rapidez, y los precios no dejaron de subir.
“La Fed no fue la única que se equivocó”, recordó Jerome Powell, presidente del organismo, en una conferencia en Jackson Hole. “El barco de lo transitorio estaba lleno”. Aun así, muchos analistas creen que el banco central logró recuperar el control al reaccionar con firmeza, aunque tarde, sin causar un daño excesivo a la economía.
Ahora, la Fed prepara una revisión de su “policy framework”, un documento clave que fija los objetivos y la estrategia de largo plazo del banco. Esta revisión se hace cada cinco años y debería completarse antes del verano. Pero el contexto actual no es fácil: el expresidente Donald Trump ha impulsado un ambicioso plan económico centrado en aranceles, recortes fiscales y desregulación, que ya ha comenzado a agitar el panorama económico.
Trump anunciará mañana una nueva oleada de aranceles que igualarán los impuestos que otros países imponen a Estados Unidos. Esto incluye duplicar los aranceles a China, hasta un 20%, y nuevos gravámenes a metales y automóviles. Muchos economistas temen que estas medidas puedan provocar un escenario de “estanflación”, es decir, bajo crecimiento económico con inflación alta.
“Estamos en un momento difícil”, explicó Emi Nakamura, profesora de economía en Berkeley. “Hay indicadores que apuntan a una recesión, y otros a una posible resurrección de la inflación. No podemos pelear siempre la guerra anterior”.
Una de las grandes preocupaciones actuales es que las expectativas de inflación a largo plazo se están desanclando. Una encuesta reciente de la Universidad de Michigan reveló que las expectativas para los próximos 5 a 10 años han alcanzado su nivel más alto desde 1993.
En este contexto, algunos economistas sugieren que la Fed flexibilice su objetivo del 2% de inflación, estableciendo un rango más amplio (por ejemplo, entre el 1,5% y el 2,5%). Aunque Powell ha dejado claro que ese objetivo no desaparecerá, el debate está sobre la mesa.
Otro de los focos de revisión será la comunicación pública de la Fed, un punto que muchos identifican como su mayor fallo en 2021. “Decir ‘transitorio’ fue un error”, afirmó Laurence Meyer, exgobernador del organismo. “Deberían haber dicho ‘temporal’, que transmite una idea menos efímera”.
Con la economía de nuevo en el alambre, la Fed se enfrenta al desafío de recuperar la confianza, adaptar su estrategia y evitar que el pasado vuelva a repetirse.
De todo el artículo me quedo con esta frase: “La crítica es justa. Podríamos haber actuado antes”.
Cuando oiga a un político español decir algo similar podré volver a plantearme regresar a España.
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