El euro continúa su escalada frente al dólar estadounidense y este martes logró superar la cota psicológica de los 1,09 dólares, alcanzando su mejor cambio intradía desde el pasado 6 de noviembre, justo después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en las que se impuso Donald Trump. En concreto, la moneda única europea llegó a intercambiarse por 1,0905 dólares, lo que supone un 0,6% más que el cierre de la jornada anterior y un 2,6% de incremento respecto a hace una semana.
Este movimiento en el mercado de divisas llega en un momento de creciente incertidumbre sobre el rumbo de la economía estadounidense. Las expectativas de una posible recesión técnica en EE.UU. durante el primer trimestredel año, aunque matizadas por los analistas, están afectando a la confianza de los inversores en el billete verde. Desde ING Research advierten que estos pronósticos, “aunque probablemente exagerados, no ayudan a sostener al dólar”. Y añaden: “En este inestable entorno de mercado, no estamos preparados para dar por sentado que el dólar ha tocado fondo, al menos hasta que se despejen algunas dudas con los próximos datos macroeconómicos clave”.
El comportamiento del euro frente al dólar refleja, además, un cambio de expectativas a medio plazo. La semana pasada, los estrategas de Bank of America revisaron al alza sus previsiones para el cruce de la divisa europea. Ahora esperan que el euro alcance los 1,15 dólares a finales de 2025 y suba hasta los 1,20 dólares a finales de 2026. Esta visión más optimista responde a un posible diferencial de crecimiento más favorable en Europa, así como a una expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) comience a relajar su política monetaria antes que el Banco Central Europeo (BCE).
Además, los mercados descuentan que el BCE podría mantener los tipos de interés altos durante más tiempo, en un intento de controlar la inflación de forma más firme que la Fed. Esto refuerza la atracción de los activos denominados en euros, impulsando así el valor de la moneda.
Los analistas señalan también el papel que están jugando los flujos de capital hacia Europa, en parte por el mayor atractivo de la deuda soberana europea, cuyos rendimientos se mantienen en niveles competitivos frente a los bonos estadounidenses.
Por ahora, el euro vuelve a situarse en una posición de fuerza que no se veía desde finales de 2023, aunque los expertos advierten que la volatilidad seguirá marcando el paso en el mercado de divisas durante los próximos meses. Las cifras de inflación, los datos de crecimiento y las decisiones de los bancos centrales serán clave para saber si el euro mantiene este impulso o si se trata de un rebote temporal.

oj6mvh