El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha reconocido que el «enorme» nivel de incertidumbre en la economía actual impide prever con exactitud dónde terminarán situándose los tipos de interés. A pesar de ello, ha asegurado que la trayectoria de la política monetaria del BCE «es clara».
En una entrevista concedida al diario eslovaco Hospodárske Noviny, Guindos reiteró que el BCE no sigue un camino predeterminado en la toma de decisiones y que cada ajuste en los tipos de interés se hará reunión por reunión, en función de los datos económicos disponibles.
«Esto se debe a que el nivel de incertidumbre es enorme», subrayó Guindos, quien destacó que el ritmo de bajadas de tipos dependerá de la evolución de la inflación y de su convergencia hacia el objetivo del 2% de manera sostenible.
Factores clave: inflación y crecimiento económico
Uno de los principales desafíos que enfrenta la eurozona es la falta de confianza del consumidor, lo que ha ralentizado el crecimiento económico. Según Guindos, la clave para la recuperación pasa por un repunte del consumo, algo que hasta ahora no se ha producido.
De acuerdo con las previsiones del BCE, el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona crecerá un 1,1% en 2025, tras el modesto 0,7% registrado en 2024. Esta ligera recuperación económica estaría respaldada por una reducción gradual de la inflación y unas condiciones financieras más favorables.
Sin embargo, Guindos ha anticipado que la inflación experimentará un ligero repunte en los próximos meses debido a efectos de base, especialmente relacionados con la energía. No obstante, el BCE confía en que la inflación comience a desacelerarse a partir de la primavera y logre converger hacia el objetivo del 2% de manera sostenible.
¿Dónde acabarán los tipos de interés? La gran incógnita
A pesar de la claridad en la política monetaria, Guindos advirtió que nadie puede prever con certeza el nivel final de los tipos de interés.
En este sentido, ha restado importancia a la denominada tasa neutral, un concepto académico que determina el nivel de tipos que ni estimula ni frena la economía. Según el vicepresidente del BCE, este indicador «no es muy útil» para la formulación de políticas, ya que el grado de restricción monetaria se evalúa mejor a través de encuestas sobre préstamos bancarios y otros indicadores financieros.
Finalmente, Guindos reiteró que las decisiones del BCE se basarán en un análisis exhaustivo de los datos entrantes, evaluando no solo la inflación general, sino también la inflación subyacente y la efectividad de la transmisión de la política monetaria.
«Para tomar decisiones políticas, debemos considerar todos los datos relevantes y una amplia gama de indicadores», concluyó el vicepresidente del BCE.
