La revista In Health (En Salud) le pidió a un grupo de expertos clasificar las drogas de uso común por su potencial de adicción (podéis ver el ranking aquí) y sorprendentemente la número 1, por encima del crack, metanfetaminas, cocaína, heroína y demás drogas realmente chungas está la nicotina.

Desde la última ley antitabaco el que la gente fume nos da igual a la mayoría, los fumadores pasivos cada vez fumamos menos y a fin de cuentas cada uno tiene su pequeño vicio.

No obstante, el tabaco sigue haciendo mucho daño al país. Pese a los elevados impuestos el tabaco sigue siendo un negocio ruinoso para el Estado, se estima que le cuesta más de 8.000 millones de euros al año en gasto sanitario, a esto hay que añadir también unos costes sociales añadidos. Un mal negocio

Así que tenemos que encontrar un método para que la gente deje de fumar. Para que los 9 millones de fumadores que hay en España se desenganchen de la droga más potente que existe.

¿Y como se puede hacer esto?

Con una droga, aún más fuerte que los expertos en salud habían pasado por alto. El dinero.

Los incentivos financieros se utilizaron a principios de los años noventa mediante estudios sobre el tratamiento ambulatorio de la dependencia de la cocaína. A cambio de dejar la coca, se les daba unos vales para comprar cosas y funcionó, no solo durante el tratamiento (12 semanas) si no también durante los 2 años posteriores. Debido a que los incentivos funcionaron cuando virtualmente todo lo demás fracasó, los investigadores estudiaron el modelo de tratamiento en una amplia gama de uso de drogas y otros problemas de salud.

Los beneficios duraron no sólo durante las 12 semanas en la que las que estaban incentivados sino también hasta dos años después. Dado su éxito, los investigadores estudiaron el modelo de tratamiento en una amplia gama de uso de drogas y otros problemas de salud.

Un desarrollo a gran escala que surgió de este trabajo se conoce como Transferencias monetarias condicionadas y se ha utilizado en muchos países principalmente para fomentar la escolarización de los niños en las zonas pobres.

¿Y puede funcionar en para países ricos para vicios como el fumar?

En el Centro de Comportamiento y Salud de la Universidad de Vermont, llevó a cabo una serie de ensayos clínicos para examinar la efectividad de los incentivos financieros (por ejemplo, vales en forma de tarjetas de regalo para restaurantes, cine y tiendas para bebés) para dejar de fumar durante el embarazo.

Las mujeres recibían un vale de 6,25$ por la primera muestra de orina que demostrase que no habían fumado en la última semana y el importe se incrementaba por cada muestra negativa consecutiva, hasta un máximo de 45$. Esto se mantenía hasta 12 semanas después del parto. En total, podían ganar hasta 1.180$ si no fumaban un cigarro durante 9 meses.

De las que recibieron incentivos, el 34% dejó de fumar, en comparación con el 7% de las que no recibieron incentivos. Esto llevó a que el peso medio de los recien nacidos fue 200 gramos mayor entre los que sus madres recibieron incentivos financieros, así como la edad gestacional media al parto.

Generalmente estamos acostumbrados a reducir los malos vicios mediante «palos» a base de impuestos o prohibiciones cuando quizás lo que funcione mejor sea emplear zanahorias a base de incentivos. Aunque claro, todos quieren su parte de esa droga llamada dinero.